Los padres de dos bebés afectados por un brote de botulismo infantil demandaron a la empresa ByHeart, fabricante de leche de fórmula retirada del mercado en todo Estados Unidos. Stephen y Yurany Dexter, de Flagstaff (Arizona), relataron que su hija Rose, de cuatro meses, fue trasladada en ambulancia aérea a un hospital infantil, donde permaneció varias semanas. Michael y Hanna Everett, de Richmond (Kentucky), contaron que su hija Piper, también de cuatro meses, fue hospitalizada el 8 de noviembre tras presentar síntomas severos.
Las demandas, presentadas en tribunales federales de dos estados, aseguran que la fórmula era defectuosa y acusan a ByHeart de negligencia. Las familias solicitan compensación por gastos médicos, angustia emocional y otros daños. Ambas afirmaron haber comprado el producto ecológico como alternativa saludable, y expresaron su indignación por lo ocurrido. “No me imaginaba que un producto diseñado para un bebé pudiera causar algo tan grave”, dijo Stephen Dexter. “Es tan pequeña que no puedes hacer nada”, agregó Hanna Everett.
Según autoridades sanitarias, al menos 15 bebés en una docena de estados se han enfermado desde que comenzó el brote en agosto. Ninguno ha fallecido. Los menores recibieron BabyBIG, el único tratamiento disponible contra el botulismo infantil, elaborado con plasma de personas inmunizadas contra las neurotoxinas. La empresa, con sede en Nueva York, retiró el martes todos sus productos tras confirmarse que una muestra abierta contenía bacterias que pueden causar la enfermedad. ByHeart vende alrededor de 200,000 latas al mes.
Bill Marler, abogado de seguridad alimentaria y representante de la familia Dexter, afirmó que estas querellas podrían ser las primeras de muchas. “Esta empresa se enfrenta potencialmente a una crisis existencial”, advirtió. ByHeart, por su parte, sostuvo en un comunicado que responderá “a su debido tiempo” y que continúa enfocada en informar a las familias sobre la retirada de sus productos.
Rose Dexter comenzó a consumir ByHeart poco después de nacer, cuando la leche materna fue insuficiente. “Buscábamos una opción natural”, explicó su padre. A las ocho semanas, la bebé dejó de responder y fue llevada de urgencia al Phoenix Children’s Hospital, donde se recuperó tras el tratamiento. Piper Everett enfermó cuando tenía seis semanas de tomar la fórmula. Su estado empeoró rápidamente y fue trasladada al Kentucky Children’s Hospital, donde necesitó asistencia médica intensiva antes de mejorar.
Ambas niñas regresaron a casa tras el tratamiento y continúan alimentándose con fórmulas distintas, según confirmaron sus padres.




