Horas después de una operación militar en la que fuerzas estadounidenses sacaron al presidente Nicolás Maduro de Venezuela, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que su país administrará temporalmente a Venezuela y aprovechará sus recursos petroleros para venderlos a otras naciones.
La acción militar, la más decisiva de Estados Unidos para cambiar un régimen desde la invasión a Irak en 2003, fue el resultado de años de presión sobre el mandatario venezolano. Expertos legales cuestionaron de inmediato la legalidad de la operación, ejecutada sin autorización del Congreso estadounidense. La vicepresidenta venezolana exigió la liberación de Maduro, a quien calificó como el único presidente legítimo del país.
Trump declaró en una conferencia de prensa que Washington gestionará el país “hasta que pueda hacerse una transición segura y juiciosa”. Además, el mandatario norteamericano aseguró que la intervención busca frenar el flujo de drogas hacia Estados Unidos y calificó el operativo como “una advertencia” a quienes amenacen su soberanía.
Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron capturados durante la noche en una base militar en Caracas y enviados a Estados Unidos a bordo del buque USS Iwo Jima. El Departamento de Justicia les imputa nuevos cargos por conspiración de narcoterrorismo, vínculos con el Cartel de los Soles y tráfico de cocaína hacia territorio estadounidense.
En la madrugada de la incursión, se registraron al menos siete explosiones en Caracas. Videos verificables mostraron humo, municiones trazadoras y aeronaves volando a baja altura. El ataque duró menos de 30 minutos. La vicepresidenta Delcy Rodríguez denunció un “ataque imperialista” y reportó víctimas civiles y militares, aunque sin ofrecer cifras.
Pese a que la ley venezolana establece que Rodríguez debe asumir el poder, esta declaró en la televisión estatal que no lo haría y reiteró que “hay un solo presidente: Nicolás Maduro Moros”. Mientras tanto, miles de venezolanos salieron a las calles de Caracas, algunos para exigir su regreso y otros para celebrar su caída.
El Consejo de Seguridad de la ONU convocó una reunión de emergencia a petición de Colombia para discutir la operación. En Estados Unidos, legisladores de ambos partidos cuestionaron la legalidad del ataque. El congresista Jim Himes solicitó a la Casa Blanca un informe detallado sobre su justificación legal y sus planes para garantizar la estabilidad regional.
Maduro llegó esposado a Nueva York la tarde del sábado, descendiendo de un avión militar en la base aérea de la Guardia Nacional en Stewart, donde fue recibido por agentes del FBI y la DEA. Según informes, será trasladado al Metropolitan Detention Center en Brooklyn. El juez federal Alvin K. Hellerstein reveló una nueva acusación que amplía los cargos originalmente presentados en 2020 por narcoterrorismo y conspiración.
Este hecho marca un punto crítico en la crisis venezolana y abre un nuevo capítulo en las tensas relaciones entre Washington y Caracas.




