Estados Unidos e Israel iniciaron el sábado una ofensiva conjunta contra Irán, provocando explosiones en Teherán y otras ciudades, luego de semanas de advertencias sobre una posible intervención militar.
En un mensaje televisado desde Palm Beach, Florida, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció ataques de “gran envergadura” con el objetivo de “eliminar amenazas inminentes”. Dirigiéndose al pueblo iraní, afirmó que “la hora de su libertad está al alcance de la mano” y ofreció al alto mando militar de Irán “inmunidad” o “una muerte segura”. Trump precisó que la operación busca destruir la industria de misiles y la Marina de la república islámica.
Poco antes, el Ministerio de Defensa de Israel había confirmado el inicio de un “ataque preventivo” destinado a “eliminar las amenazas que pesan sobre el Estado de Israel”.
Periodistas de AFP reportaron dos fuertes detonaciones en Teherán, poco después de que columnas de humo se elevaran en zonas céntricas y del este de la capital. La agencia Fars describió las explosiones como posibles ataques con misiles, mientras que Isna informó que una densa nube de humo era visible cerca del barrio Pasteur, donde se ubican la residencia del guía supremo y la sede de la presidencia. La agencia Irna aseguró que el presidente Masud Pezeshkian está “sano y salvo”.
Explosiones también se registraron en Isfahán, Qom y Karaj, de acuerdo con medios locales. Ante la situación, el Departamento de Aviación Civil de Irán ordenó el cierre del espacio aéreo y las comunicaciones sufrieron severas interrupciones, con cortes telefónicos y de internet.
El gobierno israelí, por su parte, advirtió sobre la posibilidad de un ataque con misiles y drones en represalia y declaró un “estado de emergencia especial e inmediato” en todo el país. El Ministerio de Transportes cerró el espacio aéreo y recomendó a los viajeros no acudir a los aeropuertos. En Jerusalén, las escuelas permanecerán cerradas hasta el lunes a las 18:00 GMT.
Los ataques se producen tras una tercera ronda de negociaciones entre Washington y Teherán, mediada por Omán, considerada el último intento para evitar un conflicto. Estados Unidos busca impedir que Irán adquiera armas nucleares, un propósito que Teherán ha negado reiteradamente.
El 19 de febrero, Trump había dado un ultimátum de “10 a 15 días” para alcanzar un acuerdo o emplear la fuerza. Las tensiones entre ambos países aumentaron desde enero, tras la represión violenta de las protestas contra el poder religioso iraní.
En junio de 2025, Israel e Irán ya habían sostenido una guerra de doce días, desatada por un ataque israelí contra altos mandos militares iraníes y sitios vinculados a su programa nuclear, en la que Estados Unidos participó golpeando tres instalaciones nucleares.




