El papa León XIV instó este viernes a respetar la voluntad del pueblo venezolano y a encontrar soluciones pacíficas alejadas de intereses partidistas, subrayando que el tráfico de drogas es una de las principales causas de la crisis que afecta al país.
Durante su intervención, el pontífice manifestó su profunda preocupación por el aumento de las tensiones en el Caribe y otras regiones de la costa americana. Recalcó la importancia de promover respuestas políticas centradas en el bien común de los pueblos. “Esto es especialmente válido para Venezuela, tras los recientes acontecimientos. Renuevo mi llamamiento para que se respete la voluntad del pueblo venezolano y se trabaje por la protección de los derechos humanos y civiles de todos y por la construcción de un futuro de estabilidad y concordia”, expresó.
León XIV, de origen estadounidense y con nacionalidad peruana, recordó a los dos primeros santos venezolanos que canonizó en octubre pasado, José Gregorio Hernández y la hermana Carmen Rendiles, a quienes describió como fuentes de inspiración en momentos de dificultad. Según el Papa, su ejemplo puede contribuir a la formación de una sociedad basada en la justicia, la verdad, la libertad y la fraternidad, pilares indispensables para superar la prolongada crisis que atraviesa Venezuela.
Al referirse a las causas de la situación venezolana, aseguró que el narcotráfico es “sin duda” uno de los principales factores, al que calificó como “una lacra para la humanidad”. Llamó a un esfuerzo coordinado entre las naciones para erradicar este flagelo y “evitar que millones de jóvenes de todo el mundo se conviertan en víctimas del consumo de drogas”. También abogó por una mayor inversión en desarrollo humano, educación y empleo, para ofrecer alternativas a quienes terminan involucrados en este problema sin proponérselo.
El Papa mencionó además otras crisis regionales, en particular la “desesperada situación en Haití”, dominada por la violencia, la trata de personas, el exilio forzado y los secuestros. Expresó su esperanza en que, con el apoyo de la comunidad internacional, ese país pueda adoptar pronto medidas que restauren el orden democrático, pongan fin a la violencia y promuevan la reconciliación y la paz.




