En un inusual operativo esta semana, agentes del FBI retiraron cientos de cajas con papeletas y documentos vinculados a las elecciones de 2020 en el condado de Fulton, Georgia, el más poblado del estado. Las autoridades federales no han revelado el propósito de la incautación ni han hecho público el contenido de la orden judicial, que permanece sellada.
El condado, de tendencia demócrata, ha sido blanco del presidente Donald Trump, quien ha insistido sin pruebas en que existió un fraude que le costó la victoria frente a Joe Biden. Robb Pitts, presidente del condado, relató que los agentes llegaron al centro electoral con una orden incorrecta y debieron presentar una nueva antes de llevarse el material. “Ni siquiera se me permitió estar donde ellos estaban”, expresó.
Sherri Allen, presidenta de la junta electoral local, indicó que intentó conservar copias de los documentos, pero su propuesta fue rechazada. Según la hoja de la orden judicial, los federales buscaban todas las papeletas de 2020, cintas de tabuladores, imágenes electrónicas de votos y listas de electores.
La intervención del FBI y del Departamento de Justicia ha reavivado preocupaciones sobre el uso político de estas instituciones. Varios observadores advierten que el operativo podría ser visto como parte de la lucha personal del presidente contra sus adversarios y de su esfuerzo por mantener viva la narrativa de fraude electoral. Pese a ello, múltiples auditorías y tribunales, así como el propio exfiscal general de Trump, concluyeron que no hubo irregularidades que alteraran los resultados de 2020.
El operativo generó sorpresa por la presencia del codirector del FBI, Andrew Bailey, y de la directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Tulsi Gabbard. La participación de Gabbard, ajena a las fuerzas del orden, fue particularmente llamativa. Un funcionario de la administración aseguró que ella desempeña un papel clave en la protección de la integridad electoral y en la defensa frente a interferencias extranjeras.
El senador demócrata Mark Warner cuestionó su presencia y pidió que, si Gabbard tiene evidencia de intromisión extranjera, la presente ante el Comité de Inteligencia del Senado. “O está tratando de convertir un asunto político en un truco partidista que socava nuestra democracia”, dijo.
Demócratas y republicanos reaccionaron de forma opuesta: unos calificaron la redada como un ataque a la democracia y otros como una acción legítima para esclarecer la verdad. La representante Saira Draper advirtió que el operativo podría usarse para justificar nuevas medidas políticas, mientras el republicano Victor Anderson pidió calma y recordó que “lo que vimos fue la ejecución legal de una orden federal”.
El condado de Fulton, que arrastraba antecedentes de problemas electorales, fue objeto de vigilancia estatal tras el 2020. Posteriores auditorías señalaron mejoras significativas en sus procesos y ausencia de fraude. Autoridades locales aseguran que desde entonces se renovó la Junta Electoral, se modernizaron los procedimientos y se centralizaron las operaciones en Union City.




