Washington – En medio de un panorama de mayores restricciones migratorias, el Departamento de Seguridad de Estados Unidos (DHS, en inglés) anunció una medida para facilitar la labor de los trabajadores religiosos extranjeros que sirven en congregaciones del país. La nueva norma busca reducir los extensos tiempos de espera que afrontan sacerdotes, monjas, imanes, rabinos y otros líderes espirituales que requieren visados para ejercer su ministerio en Estados Unidos.
El DHS modificó una disposición que exigía a los titulares de visados temporales R-1 abandonar el país durante un año al concluir su periodo máximo de cinco años. Ahora, aunque deberán salir brevemente, podrán gestionar su reingreso de forma inmediata, evitando interrupciones en sus servicios. “Estamos tomando las medidas necesarias para garantizar que las organizaciones religiosas puedan seguir prestando los servicios de los que dependen los estadounidenses”, indicó el Departamento en un comunicado.
La nueva regla llega tras años de presión de líderes religiosos y defensores del clero inmigrante. “Es un gran acuerdo”, señaló el abogado de inmigración Lance Conklin, quien representa a iglesias evangélicas en Maryland. “Esto permitirá que las congregaciones no se vean afectadas por la salida forzosa de sus líderes durante un año”.
La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos celebró la medida como “un paso verdaderamente significativo para apoyar los servicios religiosos esenciales en el país”. En una declaración conjunta, el arzobispo Paul Coakley y el obispo Brendan Cahill expresaron su gratitud al gobierno y subrayaron que “no se puede exagerar el valor del Programa de Visados para Trabajadores Religiosos”.
Desde Chicago, Olga Rojas, consejera de inmigración de la archidiócesis local, expresó su satisfacción: “Estamos contentos de que se haya hecho este cambio, porque nos permite retener a trabajadores religiosos valiosos para nuestras parroquias y escuelas”.
El cambio también busca remediar los retrasos generados por una decisión adoptada en 2023 bajo la presidencia de Joe Biden, cuando el Departamento de Estado incluyó a menores migrantes con Estatus Especial de Inmigrante Juvenil en la misma categoría de residencia permanente (EB-4) que los clérigos, extendiendo considerablemente los tiempos de espera. Aunque no hay cifras exactas, se estima que miles de trabajadores religiosos se encuentran estancados en ese proceso.
En 2024, la diócesis católica de Paterson, Nueva Jersey, junto a cinco sacerdotes, demandó al DHS, al Departamento de Estado y a los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos por los efectos del cambio, alegando una amenaza a la libertad religiosa. La demanda fue retirada en 2025 tras el compromiso gubernamental de revisar la normativa. Ese mismo año, se presentó en el Congreso un proyecto de ley bipartidista con un planteamiento similar al ajuste adoptado ahora, que permite extender los visados mientras las solicitudes de residencia están pendientes.
La reforma del DHS, que ya cuenta con el respaldo de distintas denominaciones religiosas, intenta garantizar la continuidad del trabajo pastoral y comunitario de miles de líderes espirituales que sostienen el tejido moral y social en Estados Unidos.




