El presidente Donald Trump anunció que Estados Unidos destruyó varios sitios militares en la isla iraní de Kharg, un punto clave para las exportaciones de petróleo de Irán. En su mensaje, advirtió que la infraestructura petrolera del país podría ser el próximo objetivo si Teherán continúa interfiriendo con el tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz.
Trump explicó que las fuerzas estadounidenses “aniquilaron” objetivos estratégicos en Kharg, mientras el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, advirtió que tales acciones provocarían “un nuevo nivel de represalias”. Poco después, un funcionario estadounidense informó que se enviarán 2,500 marines adicionales y un buque de asalto anfibio al Medio Oriente, como parte del refuerzo militar en la región.
Irán, por su parte, ha lanzado ataques con misiles y drones contra Israel y varios estados del Golfo Pérsico. Además, ha bloqueado de facto el Estrecho de Ormuz, por donde pasa una quinta parte del petróleo mundial, mientras la aviación estadounidense e israelí continúa atacando objetivos militares en territorio iraní.
En paralelo, la crisis humanitaria en Líbano se ha intensificado, con casi 800 muertos y 850,000 desplazados tras la ofensiva israelí contra posiciones de Hezbollah.
Según The Associated Press, unidades de la 31ª Unidad Expedicionaria de Marines y el buque USS Tripoli fueron movilizados desde Japón hacia la zona. Estas fuerzas pueden realizar operaciones anfibias, reforzar embajadas o evacuar civiles, aunque el despliegue no implica necesariamente una invasión terrestre. La Marina de Estados Unidos mantiene además una flota de 12 buques, incluido el portaaviones USS Abraham Lincoln, operando en el mar Arábigo.
Los ataques en Kharg se concentraron en instalaciones militares, sin afectar hasta ahora la terminal petrolera, de acuerdo con reportes de la agencia iraní Fars. Sin embargo, se registraron al menos 15 explosiones que impactaron una base naval, una torre de control y un hangar de helicópteros.
Irán respondió con nuevas amenazas. El portavoz militar Ebrahim Zolfaghari advirtió que cualquier golpe contra su infraestructura energética implicaría ataques a “toda infraestructura petrolera, económica y energética” vinculada con Estados Unidos en la región, e incluso mencionó posibles ataques a ciudades de los Emiratos Árabes Unidos.
En Bagdad, un misil impactó en el helipuerto del complejo de la embajada estadounidense, una de las más grandes del mundo, sin que se reportaran víctimas. Las autoridades iraquíes afirman que milicias alineadas con Irán han lanzado ataques repetidos contra la sede diplomática.
Finalmente, el secretario de Defensa Pete Hegseth informó que Estados Unidos ha atacado más de 15,000 objetivos en Irán desde el inicio de la guerra. Israel, por su parte, aseguró haber golpeado más de 200 blancos en las últimas 24 horas, incluidos lanzadores de misiles y fábricas de armas. Hegseth dijo que el bloqueo en el Estrecho de Ormuz está bajo control y que “no hay motivo de preocupación”.




