El representante permanente de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, afirmó este jueves ante la Asamblea General que el estrecho de Ormuz es “demasiado valioso” para permanecer cerrado, a pesar de que el presidente Donald Trump ordenó bloquearlo tras la negativa de Teherán a reabrirlo.
“El estrecho de Ormuz, al igual que los de Gibraltar, Bering y Malaca, son aguas internacionales demasiado valiosas para que se cierren, se llenen de minas o se utilicen para tomar rehenes”, dijo Waltz durante una sesión convocada luego de que China y Rusia vetaran una resolución sobre la seguridad en el paso.
El bloqueo impuesto por la Guardia Revolucionaria iraní fue una de las respuestas de Teherán a la ofensiva estadounidense e israelí lanzada contra su país el 28 de febrero. Aunque el alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán dependía de la reapertura del estrecho, el tráfico marítimo sigue detenido. Ante ello, Trump ordenó a la Armada estadounidense bloquear la vía y amenazó con “eliminar de inmediato” cualquier buque iraní que incumpla esa medida.
“El estrecho de Ormuz no puede ser rehén del régimen iraní. Seguiremos apoyando todo lo necesario para que las mercancías fluyan libres de ataques por esa vía”, insistió Waltz desde la sede de la ONU.
El diplomático criticó a China y Rusia por vetar la resolución en el Consejo de Seguridad, acusándolos de “proteger al patrocinador estatal más importante de terrorismo”. En sus palabras, “la decisión de vetar un proyecto que buscaba proteger la seguridad marítima y la libertad de navegación fue lamentable”. Moscú y Pekín defendieron su decisión asegurando que el texto era sesgado.
Waltz sostuvo además que Irán ha suministrado drones y tecnología militar a Rusia para su uso en Ucrania, mientras que Moscú provee a Teherán de armamento y aeronaves. También denunció que China importa más del 90% del petróleo iraní, situación que —según advirtió— obstaculiza la unidad internacional para imponer sanciones.
El representante estadounidense cerró su intervención reiterando el respaldo de su país a sus aliados en Oriente Medio y el resto del mundo, a los que consideró “mejores interlocutores que el régimen genocida de Irán”.




