Washington – El presidente Donald Trump sugirió que podría retrasar su esperada visita a China, prevista para finales de mes, mientras busca aumentar la presión sobre Pekín para que ayude a reabrir el estrecho de Ormuz y estabilizar los precios del petróleo, afectados por la guerra en Irán.
En una entrevista con el Financial Times, Trump señaló que la dependencia de China del petróleo de Medio Oriente debería motivar a Pekín a sumarse a una coalición internacional que busca garantizar el tránsito seguro de los petroleros en esa zona estratégica. “Nos gustaría saber antes del viaje si China ayudará. Puede que lo retrasemos”, afirmó.
El mandatario argumentó que los recientes ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán han alterado significativamente el panorama geopolítico. Una cancelación del encuentro con el presidente chino Xi Jinping podría tener consecuencias económicas, en medio de las tensiones comerciales y amenazas mutuas de nuevos aranceles.
La Casa Blanca no comentó de inmediato sobre el posible cambio de agenda. En Pekín, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Lin Jian, confirmó que ambos países mantienen comunicación sobre la visita y destacó que “la diplomacia de los jefes de Estado desempeña un papel estratégico insustituible en las relaciones entre China y Estados Unidos”.
Mientras tanto, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, se reunió en París con el viceprimer ministro chino, He Lifeng, para reanudar las conversaciones comerciales que podrían allanar el camino para el viaje de Trump. Aunque ambas potencias mantienen una tregua arancelaria, las diferencias persisten.
Trump explicó que su administración ha contactado a “unos siete” países para ofrecer apoyo militar en la protección del estrecho, aunque evitó revelar cuáles. “China es un caso de estudio interesante”, añadió, destacando su fuerte dependencia energética del Golfo Pérsico.
El alza del petróleo ha elevado los precios del combustible en Estados Unidos, justo al inicio de la temporada electoral de mitad de mandato. Por su parte, China enfrenta presiones internas tras reducir su meta de crecimiento para 2026 al 4,5% o 5%, la más baja desde 1991.
Durante una sesión informativa en Pekín, Lin reiteró el llamado de su gobierno a detener los enfrentamientos: “China pide a todas las partes que pongan fin de inmediato a las acciones militares y eviten una mayor escalada que afecte la economía global”.
Esta historia fue traducida del inglés y revisada por un editor antes de su publicación.




