Washington — El presidente Donald Trump defendió su energía y su estado de salud en una entrevista con The Wall Street Journal, donde reveló que se sometió a una tomografía computarizada —y no a una resonancia magnética— durante un examen médico en octubre, cuya falta de detalles había provocado especulación pública.
Trump expresó que lamentaba haberse realizado las imágenes de su corazón y abdomen en el Centro Médico Militar Nacional Walter Reed, ya que ello despertó preguntas innecesarias sobre su bienestar. Según el capitán de la Marina y médico presidencial Sean Barbabella, el examen fue parte de una evaluación rutinaria preventiva para su edad. Los resultados, dijo, fueron “perfectamente normales”.
La Casa Blanca, a través de su portavoz Karoline Leavitt, insistió en que el presidente siempre ha sido transparente con sus médicos y afirmó que Trump “no tiene nada que ocultar”. El mandatario reconoció que el examen permitió que surgieran rumores, pero recalcó que su salud está en óptimas condiciones.
El presidente, de 79 años, es la persona de mayor edad en jurar el cargo y ha mostrado especial sensibilidad hacia las preguntas sobre su estado físico, especialmente tras sus críticas a la aptitud de Joe Biden para ejercer la presidencia. Biden, de 82 años, enfrentó cuestionamientos similares al final de su mandato, lo que influyó en su decisión de no buscar la reelección.
Trump, sin embargo, también ha sido objeto de escrutinio: se le ha visto con hematomas visibles en la mano derecha y con hinchazón en los tobillos. La Casa Blanca informó que padece insuficiencia venosa crónica, una condición común en adultos mayores. En la entrevista, Trump dijo haber probado el uso de medias de compresión, aunque las abandonó porque no le gustaban.
Leavitt explicó que los hematomas en la mano se deben a “frecuentes apretones de manos y al uso de aspirina”. Trump aseguró que toma 325 miligramos diarios desde hace 25 años para prevenir infartos, pese a que sus médicos le recomiendan reducir la dosis. “Dicen que la aspirina ayuda a mantener la sangre más fluida, y eso es lo que quiero”, comentó.
El mandatario negó haberse dormido durante reuniones en la Casa Blanca, alegando que simplemente cierra los ojos o parpadea. Añadió que duerme poco, se levanta temprano y trabaja en el Despacho Oval hasta entrada la tarde. También descartó problemas de audición y afirmó tener “mucha energía”, algo que atribuyó a sus genes.




