Washington — Las autoridades investigan cómo Cole Tomas Allen, de 31 años y originario de Torrance, California, logró superar la capa exterior de seguridad durante la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, donde el presidente Donald Trump tenía previsto hablar. Allen, detenido tras un tiroteo, se hospedaba en el Washington Hilton, lo que, según la policía, pudo facilitar su acceso al área del evento. Estaba armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos.
La seguridad del evento es tradicionalmente estricta, ya que el Washington Hilton fue escenario del intento de asesinato contra Ronald Reagan en 1981. Pese al incidente, las autoridades destacaron que el plan de “protección multicapa” funcionó como estaba previsto. El director del Servicio Secreto, Sean Curran, afirmó: “Esto demuestra que nuestra protección multicapa funciona”, y el jefe interino de la Policía Metropolitana, Jeffery Carroll, coincidió en que el operativo de la noche fue efectivo.
El hotel cerró al público a las 2:00 p.m. del sábado para preparar la cena, que reunió a unas 2,300 personas. Solo podían entrar quienes se hospedaban allí, tuvieran invitación o acreditación oficial. Los asistentes pasaron por varios controles y magnetómetros operados por el Servicio Secreto y la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA).
Cámaras de seguridad mostraron al sospechoso corriendo junto a agentes que desmontaban los detectores de metales después de que el presidente se sentara en la sala principal, momento en que ya no se permitía el acceso de nuevos invitados.
Dentro del salón de baile se mantuvieron medidas adicionales. Trump estaba resguardado tras una barrera y bajo la mesa principal se habían colocado placas blindadas. Agentes del Servicio Secreto y unidades de respuesta rápida estaban apostados en distintos puntos del recinto.
El Washington Hilton tiene una larga historia de vínculos con la presidencia estadounidense y suele acoger grandes eventos. Tras el ataque a Reagan, el hotel construyó un garaje y ascensores exclusivos para la limusina presidencial, además de una suite segura especialmente acondicionada. El Servicio Secreto utiliza el lugar para entrenar a sus agentes y probar protocolos de protección presidencial.
La agencia y las autoridades locales aseguraron que evaluarán los procedimientos actuales para determinar si deben reforzarse en futuros eventos de alto perfil en la capital estadounidense.




