La desalinización de agua en Puerto Rico se plantea como una opción ante la creciente crisis hídrica que enfrenta la isla. Según expertos consultados, esta tecnología podría ser una alternativa viable, aunque con importantes retos económicos y técnicos que limitan su implementación en escenarios cotidianos. La Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) y el Comité de Expertos y Asesores de Cambio Climático han discutido estas posibilidades en medio de la aguda sequía que afecta a la población.
Costos de la desalinización de agua

Los costos asociados a la desalinización son una de las principales barreras. Se estima que la construcción de plantas desalinizadoras en otras regiones, como en México, ha requerido inversiones de hasta $1,000 millones, un gasto que no se puede pasar por alto en Puerto Rico, donde la Junta de Supervisión Fiscal ha hecho hincapié en el control del gasto público. Además, el costo de mantenimiento de estas plantas puede alcanzar hasta $20 por cada galón de agua producido, lo que representa un desafío significativo en un contexto donde la AAA reportó ingresos de aproximadamente $1,123 millones durante el último año fiscal, con un promedio de $2.19 por galón diario producido.
Edilberto Romero, quien ha trabajado en el área de gestión del agua, menciona que “uno tiene que ser proactivo y uno nunca sabe lo que pase en el futuro”, refiriéndose a los fenómenos atmosféricos y terremotos que han impactado la infraestructura de agua en la isla. Esto destaca la necesidad de contar con sistemas más avanzados y resilientes que garanticen el acceso al agua potable.

La experiencia de Culebra y otras islas

La experiencia de Culebra, que tuvo una planta de desalinización operativa desde la década de 1970 hasta 2010, ofrece un vistazo a las limitaciones de esta tecnología. Según Romero, “la planta prácticamente trabajaba 24/7. Pero no es la calidad de agua que tenemos ahora, que debemos tener sistemas más avanzados y mejores”. Esto pone de relieve la importancia de no solo considerar la cantidad, sino también la calidad del agua producida a través de la desalinización.
Mientras tanto, en Puerto Rico se evalúan otras alternativas, como la siembra de nubes y el uso de drones para mitigar la sequía severa que afecta a la isla. Estos métodos, aunque diferentes, muestran la urgencia de buscar soluciones innovadoras ante la crisis del agua. La discusión sobre la desalinización de agua se enmarca dentro de un contexto más amplio, donde también se están considerando estrategias de adaptación y mitigación del cambio climático.

El futuro del agua en Puerto Rico
El futuro de la gestión del agua en Puerto Rico dependerá de las decisiones que se tomen en los próximos meses. Con el cambio climático y la sequía como factores permanentes en la ecuación, la desalinización podría ser una herramienta útil, pero no la única solución. Como enfatiza el Comité de Expertos y Asesores, es fundamental diversificar las fuentes de agua y mejorar las infraestructuras existentes para asegurar un suministro adecuado y sostenible para los puertorriqueños. La utilización de tecnologías innovadoras y la elaboración de planes robustos serán esenciales para enfrentar los desafíos que se avecinan.
Fuentes: elpais.com, El Vocero, radioisla.tv
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