Los representantes demócratas Joaquín Castro y Jasmine Crockett visitaron el miércoles a Liam Conejo Ramos, un niño ecuatoriano de 5 años, y a su padre, Adrian Alexander Conejo Arias, recluidos en el Centro Residencial Familiar del Sur de Texas, en Dilley, cerca de San Antonio. El caso ha provocado indignación por la política migratoria del presidente Donald Trump y por las acciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Castro relató que se reunieron con el niño y su padre durante unos 30 minutos en una sala de audiencias. Dijo que el pequeño duerme mucho, extraña a su madre y compañeros, y quiere volver a la escuela. “Le pediría al presidente Trump, quien tiene nietos de la edad de algunos de los niños con los que nos reunimos hoy, que piense cómo se sentirían sus nietos si estuvieran tras las rejas”, expresó el legislador, quien pidió la liberación de Liam y otros detenidos.
La visita forma parte de los esfuerzos del Partido Demócrata por fiscalizar las políticas migratorias del gobierno y destacar sus consecuencias en un año electoral. Liam y su padre fueron arrestados el 20 de enero en Minneapolis, durante un operativo del ICE que generó protestas multitudinarias y donde dos ciudadanos estadounidenses murieron a manos de agentes federales.
Una foto del niño, vistiendo un gorro azul y una mochila de Spider-Man mientras era detenido, se viralizó en redes y reavivó el debate sobre las prácticas migratorias. Vecinos y funcionarios escolares afirmaron que los agentes usaron al menor como “carnada” para capturar a su madre, acusación que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) negó tajantemente y calificó de “absoluta mentira”. Según el DHS, el padre huyó y dejó al niño en un vehículo en marcha.
Un juez federal emitió una orden temporal que impide la deportación de Liam y su padre mientras se evalúa su caso. Crockett, quien busca la nominación demócrata al Senado federal, afirmó que los niños detenidos no reciben educación y que se les informó que ninguno de los internos tiene antecedentes penales. “Se supone que somos mejores que esto”, enfatizó.
Fuera de la instalación, la policía estatal de Texas lanzó gases irritantes contra personas que protestaban en apoyo a los detenidos. Los manifestantes gritaban consignas, tocaban tambores y portaban pancartas con mensajes como “¡Los niños no son criminales!”. Al intentar acercarse al centro de detención, los agentes ordenaron al grupo retroceder y usaron gas pimienta para dispersarlo. El Departamento de Seguridad Pública de Texas no ha comentado sobre el incidente.




