Una delegación ucraniana llegó el sábado a Estados Unidos para sostener conversaciones sobre una iniciativa diplomática impulsada por la Casa Blanca, con el objetivo de poner fin a la guerra que ya se acerca a su cuarto año. La llegada coincidió con nuevos ataques rusos contra la red eléctrica de Ucrania, que dejaron sin electricidad y calefacción a varias ciudades en medio de temperaturas bajo cero.
Kyrylo Budanov, jefe de gabinete del presidente ucraniano Volodymyr Zelensky, explicó que viajó a Washington para discutir “los detalles del acuerdo de paz”. Indicó en Telegram que, junto con los negociadores Rustem Umerov y Davyd Arakhamia, sostendrá reuniones con el enviado estadounidense Steve Witkoff, el yerno del presidente Donald Trump, Jared Kushner, y el secretario del Ejército, Dan Driscoll.
Zelensky señaló en la misma red que la principal tarea de la delegación es transmitir cómo los ataques rusos están socavando los esfuerzos diplomáticos. “Están empeorando las pocas oportunidades de diálogo que existían. La parte estadounidense debe entender esto”, sostuvo.
El mandatario adelantó que el grupo intentará ultimar con los funcionarios estadounidenses los documentos de una propuesta de paz que incluya garantías de seguridad y planes para la recuperación económica. Si se logra un acuerdo, Estados Unidos y Ucrania podrían firmarlo la próxima semana durante el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza. Trump también tiene previsto viajar a ese evento, según los organizadores. Aun así, las propuestas deberán ser consultadas con el Kremlin.
Mientras tanto, Rusia lanzó nuevos ataques contra la infraestructura energética ucraniana en las provincias de Kiev y Odesa. Más de 20 localidades de la región capitalina quedaron sin electricidad, según el Ministerio de Energía. En Járkov, un ataque a una instalación crítica dejó un herido y podría afectar el suministro eléctrico y de calefacción. “Estamos hablando de ataques serios al sistema que mantiene la ciudad caliente e iluminada”, advirtió el alcalde Ihor Terekhov, al subrayar que las redes “operan constantemente al límite”.
Zelensky informó el domingo que mantuvo una reunión especial de coordinación energética ante las dificultades en Kiev, Járkov y Zaporiyia. Dijo que Ucrania necesita importar más electricidad y adquirir equipos adicionales de sus socios para estabilizar el sistema.
Desde el inicio del conflicto, las tropas rusas han golpeado repetidamente la red eléctrica ucraniana, especialmente durante los meses fríos, en una estrategia que Kiev llama “convertir el invierno en un arma”. De acuerdo con el ministro de Energía Denys Shmyhal, Rusia realizó 612 ataques a instalaciones energéticas en el último año. Los bombardeos se han intensificado con temperaturas de hasta -18 °C.
Ante la emergencia, el gobierno ucraniano flexibilizó temporalmente el toque de queda para que la población pueda acudir a los centros de calefacción públicos. Los hospitales, escuelas y demás infraestructuras cruciales siguen siendo prioridad para el suministro eléctrico. Además, las autoridades ordenaron a las empresas estatales Ukrzaliznytsia, Naftogaz y Ukroboronprom comprar electricidad importada para cubrir al menos el 50% de su consumo, según indicó Shmyhal.




