San Diego — Un jurado federal declaró culpable a Gregory Vandenberg, exinfante de la Marina de Guerra de Estados Unidos con creencias neonazis, por transportar fuegos artificiales entre estados con la intención de lanzar explosivos contra la policía durante la protesta “Sin Reyes” celebrada en San Diego el año pasado, informaron fiscales federales.
Tras el veredicto emitido el lunes, Vandenberg permanecerá bajo prisión preventiva hasta la audiencia de sentencia, aún sin fecha. Según la Fiscalía de Estados Unidos, enfrenta hasta 10 años de cárcel.
Durante el juicio, celebrado en Albuquerque, Nuevo México, los fiscales detallaron que el acusado viajó desde El Paso, Texas, rumbo a California para atacar a agentes del orden durante la manifestación del 14 de junio. En su vehículo, las autoridades hallaron una gorra con la bandera de Al Qaeda y diversos objetos con símbolos neonazis.
Investigadores encontraron mensajes en su teléfono que mostraban su enojo con el presidente Donald Trump, convencido de que el gobierno de Estados Unidos estaba controlado por Israel y el pueblo judío. La pantalla de inicio de su celular mostraba la bandera talibán.
Agentes del FBI testificaron que en el coche del acusado había ropa y artículos con mensajes antiisraelíes, símbolos neonazis, una bandera del grupo militante Frente Caucásico y una frase en latín que decía “Judea debe ser destruida”.
Vandenberg, de 49 años, compró seis morteros grandes y 72 petardos M-150 en una tienda cerca de Lordsburg, Nuevo México, el 12 de junio. Le dijo al empleado que tenía experiencia en explosivos y operaciones especiales, y que planeaba atacar a la policía. Además, le pidió que se uniera a él. En ese momento vestía una camiseta con la palabra “Amalek”, que, según declaró, significaba “destructor de judíos”.
Los trabajadores reportaron el incidente y las autoridades arrestaron a Vandenberg el 13 de junio mientras dormía en su coche dentro de la Base Aérea Davis-Monthan, en Arizona. Alegó que viajaba por motivos laborales, aunque estaba desempleado.
Fue acusado de transportar explosivos con la intención de matar, herir o intimidar, e intentar trasladar fuegos artificiales prohibidos al estado de California. Su abogado, Russell Dean Clark, no respondió solicitudes de comentario.
El fiscal federal interino Ryan Ellison destacó que el veredicto demuestra el compromiso del gobierno de procesar a quienes pretendan usar la violencia para expresar ideas políticas. “Las personas en este país son libres de creer y expresarse pacíficamente”, afirmó. “Lo que no pueden hacer es usar explosivos para amenazar o aterrorizar. Vandenberg quiso convertirlos en un instrumento de intimidación”.




