Puerto Rico se está consolidando como un centro educativo de floristería, gracias a la recién formada Asociación de Diseñadores Florales de Puerto Rico (ADFPR). Esta asociación ya cuenta con 40 miembros activos y tiene como objetivo atraer tanto a profesionales locales como internacionales, ofreciendo una plataforma de capacitación especializada en este arte.
Miguel Morales, uno de los fundadores de la ADFPR, explicó que "durante años observé cómo muchos profesionales, incluyéndome, tenían que invertir tiempo, recursos y sacrificios personales para viajar fuera del país en busca de capacitación especializada". Esta necesidad de formación ha sido uno de los motores detrás de la creación de la asociación, que busca llenar ese vacío en el mercado educativo de la floristería en la isla.
Formación práctica y especializada
La educación floral que promueve la ADFPR va más allá de simples demostraciones. Eileen Ramos, otra figura clave dentro de la asociación, enfatizó que "la educación floral va más allá de observar una demostración. Se trata de practicar, preguntar, corregir y aprender directamente de quienes han desarrollado una trayectoria sólida en la industria. Esa interacción es la que verdaderamente acelera el crecimiento profesional". Esta filosofía de enseñanza se centra en la práctica y la interacción directa, lo que representará un cambio significativo en la manera en que se imparte la educación en este campo en Puerto Rico.
Además, la ADFPR planea realizar talleres, conferencias y eventos que fomenten la colaboración y el intercambio de conocimientos entre los profesionales del sector. La intención es no solo elevar el nivel de competencias en la isla, sino también posicionar a Puerto Rico como un destino atractivo para aquellos que buscan formación en floristería desde otros países, como la República Dominicana y México.
Un futuro prometedor para la floristería en Puerto Rico
Con el crecimiento de la ADFPR y la creciente participación de profesionales en este ámbito, Puerto Rico podría convertirse en un referente en la educación floral en el Caribe. Esta iniciativa no solo beneficiará a los floristas locales, sino que también tiene el potencial de atraer estudiantes internacionales, lo que podría mejorar la economía local y fomentar el turismo educativo.
La creación de la ADFPR es un paso crucial para el desarrollo de la industria de la floristería en Puerto Rico. Al ofrecer una formación de calidad y accesible, la asociación busca elevar los estándares de esta profesión en la isla, permitiendo que los floristas puertorriqueños puedan competir en el mercado global. Este esfuerzo conjunto es un ejemplo de cómo la colaboración entre profesionales puede impulsar el crecimiento y la innovación en una industria específica, y se espera que los resultados sean visibles en los próximos años.
Fuentes: ed.gov, daa.rcm.upr.edu, onapi.gov.do
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