Nueva York — La temporada de influenza en Estados Unidos muestra señales de declive, con dos semanas consecutivas de reducción en la actividad gripal, de acuerdo con los últimos datos oficiales divulgados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
Según la agencia, las hospitalizaciones vinculadas a la gripe han caído considerablemente, mientras que también se registró una disminución leve, pero importante, en las visitas médicas por enfermedades similares. Asimismo, el número de estados con alta incidencia gripal bajó de 44 a 36.
Las autoridades informaron que no se han observado repuntes significativos de otras enfermedades respiratorias invernales como el COVID-19 o el virus sincitial respiratorio (VSR). Los CDC consideran que la actual temporada viral es de “nivel moderado”, aunque advirtieron que podría haber un segundo brote de casos luego de las fiestas de invierno.
El Dr. William Schaffner, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Vanderbilt en Tennessee, explicó que “hemos tenido otras temporadas con un pico inicial y luego una prolongación”. Añadió que, aunque el panorama actual es alentador, “no podemos asumir que la gripe ya está remitiendo”.
Los expertos señalan que la predominancia del virus tipo A H3N2 —históricamente asociado a mayores tasas de hospitalización y mortalidad entre adultos mayores— ha generado preocupación. Cerca del 90% de los casos analizados este año corresponden a una variante distinta a la incluida en la vacuna de la temporada, lo que podría afectar su efectividad.
Hasta la fecha, los CDC estiman al menos 18 millones de contagios, 230,000 hospitalizaciones y 9,300 muertes relacionadas con la gripe, entre ellas 32 menores. De los niños con información disponible sobre vacunación, el 90% no había completado el esquema contra la influenza.




