Quince años después de perder a su primer hijo por una malformación congénita, Andrea López encuentra consuelo sabiendo que otras madres podrían evitar su dolor gracias a una nueva ley en California. Desde enero, el estado exige que la harina de masa de maíz utilizada para tortillas y otros alimentos tradicionales se enriquezca con ácido fólico, una vitamina esencial para prevenir defectos del tubo neural.
El cambio, impulsado por el asambleísta Joaquín Arámbula, convierte a California en el primer estado de Estados Unidos en implementar esta medida. Alabama seguirá el ejemplo en junio, mientras que otros estados como Florida, Georgia, Oklahoma y Oregón estudian legislaciones similares. Texas, Delaware, Nueva Jersey y Pensilvania también han manifestado interés, según la Iniciativa de Enriquecimiento de Alimentos.
Desde 1998, el ácido fólico es obligatorio en panes y cereales de trigo, lo que redujo casos de espina bífida y anencefalia en un 30%. Sin embargo, la harina de maíz —base de la dieta de millones de latinos— había sido excluida. En 2023, apenas uno de cada siete productos de maíz contenía esa vitamina.
Las mujeres hispanas presentan las tasas más altas de estos defectos. En California, el doble que entre mujeres blancas o negras. Expertos en salud pública celebran la legislación, pues consideran probado que la fortificación es segura, eficaz y rentable.
La industria ya comienza a adaptarse. Gruma Corp., fabricante de las marcas Maseca y Mission Foods, asegura que el 97% de sus ventas al detal en EE.UU. ya incluyen ácido fólico, con planes de alcanzar el 100% antes de julio. Otros líderes del sector anticipan que más productores se sumarán.
Sin embargo, la medida no está exenta de polémica. El Secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr. calificó la ley como “una locura”, al afirmar que perjudica a comunidades pobres. Sus declaraciones fueron criticadas por especialistas, quienes recalcan que el ácido fólico no es tóxico ni peligroso. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) reiteran que incluso las personas con la variante genética MTHFR pueden procesarlo.
Cada año, unos 2,000 bebés en EE.UU. nacen con defectos del tubo neural. La doctora Kimberly BeDell, del Hospital Infantil Miller de Long Beach, advierte que “cuando las mujeres acuden al médico para comenzar a tomar vitaminas prenatales, ya es demasiado tarde”. Por eso, fortificar alimentos comunes es clave para prevenirlos.
Para Andrea López, quien perdió a su hijo Gabriel por anencefalia, la ley llega con años de retraso. “Créeme, no quieres pasar por esto”, expresa emocionada. “Él es el amor de mi vida. Tengo dos niñas, pero él es mi primogénito. Es mi único hijo.”




