Argentina, el viernes pasado, decidió ampliar su investigación sobre el reciente brote de hantavirus que afectó a un crucero en el Atlántico, enviando a científicos a la provincia de Mendoza para capturar y analizar ratas mientras se esperan los resultados de laboratorio provenientes de Ushuaia, la ciudad más al sur del país.
Las autoridades argentinas han confirmado que la próxima semana, biólogos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos se unirán a la misión en Mendoza.
Investigación del brote de hantavirus
El brote en el crucero MV Hondius fue originado por el hantavirus Andes, un virus que se transmite a través de roedores autóctonos de Argentina y Chile, y que se cree es el único hantavirus capaz de propagarse entre humanos en ciertos casos. El proceso de reconstrucción de la cadena de transmisión es complicado; las autoridades argentinas admiten que quizás nunca se sepa con exactitud dónde contrajeron el virus las primeras víctimas conocidas, una pareja holandesa que falleció en abril antes de abordar el crucero en Ushuaia. Sin embargo, los expertos creen que desentrañar los detalles de este brote ofrecerá valiosa información sobre la propagación de este raro virus y aportará lecciones cruciales para su manejo.
Colaboración internacional en la misión
Los pasajeros del crucero, provenientes de más de 20 países, han sido repatriados e ingresaron a centros especializados de cuarentena mientras los epidemiólogos estudian los 11 casos confirmados de hantavirus, incluidos los trayectos de las tres personas fallecidas, para entender mejor la cadena de transmisión. Científicos argentinos están reconstruyendo el itinerario de los turistas holandeses, sospechando que la fuente del virus fue la exposición del hombre a excrementos o a orina de roedores durante su extenso recorrido por Argentina y Chile antes de zarpar. El periodo de incubación de esta enfermedad suele ser de tres semanas, pero en ocasiones puede extenderse hasta ocho.
Poco después de conocerse el brote, el Ministerio de Salud de Argentina identificó a Ushuaia como una posible fuente del contagio, enviando investigadores del Instituto Malbrán para tomar muestras de roedores en las zonas boscosas cercanas a la ciudad. Aunque Ushuaia es famosa por ser «el fin del mundo» y depende en gran parte del turismo, las autoridades locales han rechazado con firmeza que el virus se originara en esa localidad. Mientras el hantavirus Andes infecta a algunas personas cada año en las regiones patagónicas más al norte, nunca se ha detectado en Ushuaia ni en Tierra del Fuego.
El Ministerio de Salud aún está a la espera de los resultados de laboratorio de estas pruebas para determinar si allí se contagió la pareja. Mientras tanto, preparan una operación en Malargüe, Mendoza, junto a los CDC de Estados Unidos para analizar roedores entre el 8 y el 12 de junio.
Un portavoz del Instituto Malbrán ha confirmado que la pareja holandesa visitó Malargüe durante su viaje en auto a través de la región vitivinícola de Mendoza en camino hacia Misiones, en el noreste de Argentina. Claudia Perandones, directora del Malbrán, se reunió con investigadores de los CDC en Argentina para planificar la operación, que incluirá el uso de equipo de protección especializado para tomar muestras de sangre de roedores muertos y llevarlas al laboratorio principal en Buenos Aires. Los resultados podrían tardar hasta un mes en salir.
Preocupaciones globales por el hantavirus
La Organización Mundial de la Salud ha declarado que, debido al bajo riesgo de contagio, el hantavirus no representa una amenaza de pandemia. No obstante, el hantavirus Andes ha causado preocupación mundial por su tasa de mortalidad de hasta el 30%, y la falta de tratamientos o vacunas para combatirlo.
Fuente: El Nuevo Día
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