Blue Origin, la empresa aeroespacial fundada por el propietario de Amazon, Jeff Bezos, lanzó con éxito su enorme cohete New Glenn junto a dos naves espaciales de la NASA destinadas a Marte. El lanzamiento se realizó desde la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral, Florida, tras un retraso de cuatro días causado por mal clima y tormentas solares.
Este fue apenas el segundo vuelo del New Glenn, un cohete de 321 pies de altura diseñado para transportar tanto personas como suministros a la Luna. En un logro clave, Blue Origin recuperó el propulsor tras la separación de la etapa superior; el mismo aterrizó de forma vertical sobre una barcaza situada a 375 millas de la costa. Bezos siguió el momento desde el Centro de Control, visiblemente emocionado, mientras los empleados celebraban coreando “¡Próxima parada, la Luna!”.
Veinte minutos después del despegue, la etapa superior liberó las dos sondas gemelas de Marte, conocidas como Escapade, que permanecerán cerca de la Tierra durante un año a una distancia de un millón de millas. En 2026, cuando la alineación entre la Tierra y Marte sea favorable, recibirán un impulso gravitacional rumbo al planeta rojo, al que llegarán en 2027.
Una vez en órbita marciana, las naves mapearán la atmósfera superior y los campos magnéticos dispersos del planeta. Su misión es comprender cómo el viento solar afecta estos sistemas y por qué Marte perdió su atmósfera, transformándose de un mundo húmedo y cálido a uno árido y polvoriento. Según Rob Lillis, científico principal de Escapade en la Universidad de California, Berkeley, “la misión ofrecerá un punto de vista estéreo sin precedentes”.
El proyecto, administrado por UC Berkeley, tiene un costo inferior a 80 millones de dólares, lo que la convierte en una de las misiones interplanetarias más económicas de la NASA. La agencia aprovechó uno de los primeros vuelos comerciales del New Glenn, cuya primera prueba en enero no logró recuperar el propulsor.
Nombrado en honor a John Glenn, el primer estadounidense en orbitar la Tierra, el New Glenn es cinco veces más grande que los cohetes New Shepard de Blue Origin, utilizados para vuelos suborbitales. La compañía planea probar próximamente el módulo lunar Blue Moon a bordo del mismo vehículo.
Fundada en el año 2000 por Bezos, Blue Origin mantiene un contrato con la NASA para el tercer alunizaje tripulado del programa Artemis. SpaceX, propiedad de Elon Musk, aseguró los dos primeros con su modelo Starship. No obstante, el administrador interino de la NASA, Sean Duffy, reabrió recientemente la licitación del primer aterrizaje lunar por preocupaciones sobre el progreso de las pruebas de Starship. Ambas compañías han presentado propuestas aceleradas para esa fase crítica.
La NASA, por su parte, prevé enviar astronautas a orbitar la Luna a inicios del próximo año utilizando su propio cohete del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), con el objetivo de que los próximos equipos logren alunizar antes de que concluya la década, en medio de una nueva carrera espacial con China. Doce astronautas de la agencia caminaron sobre la superficie lunar hace más de 50 años durante el programa Apolo.




