Una avalancha de basura y escombros sepultó a varios trabajadores en edificios de baja altura dentro de un vertedero en Filipinas, provocando al menos dos muertes, una docena de heridos y dejando 36 personas desaparecidas, informaron las autoridades este viernes.
Trece personas fueron rescatadas con vida durante la noche, aunque una de ellas falleció posteriormente. Un segundo cuerpo fue hallado más tarde, según funcionarios. Los equipos de rescate continúan la búsqueda de las tres docenas de personas atrapadas tras el derrumbe ocurrido el jueves por la tarde en la aldea de Binaliw, en Cebu City. Todas las víctimas trabajaban en el vertedero o en la instalación de manejo de desperdicios.
El general de brigada Roderick Maranan, director regional de la Policía, indicó a The Associated Press que una trabajadora rescatada murió camino al hospital, mientras que los demás fueron trasladados para recibir atención médica. El alcalde de Cebu City, Nestor Archival, informó que el cuerpo de un ingeniero de 25 años fue recuperado el viernes por la tarde.
Jaylord Antigua, un empleado de 31 años, describió que la montaña de basura colapsó de forma repentina pese al buen clima. “Vi una luz y me arrastré hacia ella con prisa, porque temía que hubiera más derrumbes. Fue traumático. Pensé que era mi final, así que esta es mi segunda vida”, contó a la AP.
Archival y la Oficina de Defensa Civil confirmaron que las labores de rescate continuarán de manera indefinida en la instalación, donde laboran 110 empleados. “Todos los equipos de respuesta permanecen plenamente comprometidos en los esfuerzos de búsqueda y recuperación para localizar a las personas aún desaparecidas, con estricto cumplimiento de los protocolos de seguridad”, publicó Archival en Facebook. El alcalde aseguró que se están tomando todas las medidas necesarias para garantizar la seguridad y brindar apoyo a las familias afectadas.
Fotografías oficiales mostraron a rescatistas utilizando maquinaria pesada para remover restos de un edificio destruido por la avalancha, entre techos retorcidos y vigas de hierro. Familiares esperaban con angustia mientras avanzaban las tareas; una mujer lloraba desesperadamente pidiendo que aceleraran la búsqueda.
Maranan explicó que uno de los edificios impactados era un almacén donde se separaban los residuos reciclables y desperdicios. Este desastre ha reavivado preocupaciones sobre la seguridad de los vertederos a cielo abierto en el país, especialmente en zonas pobres donde los residentes viven entre los montones de basura. En julio del 2000, un colapso similar en Quezon City causó más de 200 muertos y motivó la aprobación de una ley que ordenó cerrar vertederos ilegales y mejorar el manejo de residuos.




