Cientos de personas acudieron este jueves a un centro memorial judío en el este de Sídney para despedir a Matilda, de 10 años, la víctima más joven del atentado perpetrado el pasado domingo junto a la playa de Bondi, donde murieron 15 personas, además de uno de los atacantes.
El funeral, marcado por escenas de gran emoción, se inició con un homenaje a la pequeña, descrita por su familia como una amante de la naturaleza y de los animales. Su madre fue consolada por familiares y amigos mientras el féretro, adornado con un gran peluche de abeja —en alusión a su segundo nombre, Bee—, permanecía al frente. Muchos asistentes llevaron pegatinas con la imagen de la abeja y girasoles como símbolo de recuerdo.
Entre las autoridades presentes estuvieron el gobernador de Nueva Gales del Sur, Chris Minns, quien leyó un poema durante la ceremonia, la gobernadora general de Australia, Sam Mostyn, y la líder de la oposición federal, Sussan Ley. El primer ministro australiano, Anthony Albanese, no asistió al acto, pese a haber anticipado que acudiría a los eventos conmemorativos a los que fuera invitado.
El ataque del domingo, dirigido contra un evento de la comunidad judía en Bondi, dejó un saldo de 16 muertos —incluido uno de los agresores— y decenas de heridos. Los perpetradores, un padre y su hijo de origen indio, habrían actuado de forma independiente y bajo la influencia de una ideología vinculada al Estado Islámico (EI). Las autoridades indicaron que ambos viajaron en noviembre al sur de Filipinas, donde operan células afines al grupo extremista.
Ese mismo día también se celebró el funeral de Alex Kleytman, superviviente del Holocausto de 87 años y otra víctima del atentado, en el mismo centro memorial, ya que los funerales no se realizan dentro de sinagogas en la comunidad judía.
El Gobierno de Nueva Gales del Sur, junto al Ejecutivo federal, anunció un paquete de ayuda para las víctimas y sus familiares. El plan contempla un pago de 75.000 dólares australianos (unos 42.000 euros) por familia para cubrir gastos funerarios, de entierro o de repatriación. Además, destinará 2 millones de dólares australianos (1,1 millones de euros) a organizaciones de la comunidad judía que ofrecen apoyo a los afectados, junto con otras ayudas a comercios y comunidades locales.




