La muerte de tres turistas y la desaparición de otro estadounidense, arrastrado por el mar en incidentes separados el miércoles, volvieron a colocar en el foco público la falta de mecanismos adecuados para prevenir tragedias en las playas de Puerto Rico.
Estos sucesos, ocurridos en plena temporada del receso de primavera —conocido como “spring break”—, evidencian la complejidad del problema de los ahogamientos que la isla enfrenta desde hace años. La llegada masiva de visitantes durante estas semanas incrementa significativamente los riesgos, según expertos en seguridad marítima, quienes insisten en que se deben reforzar las medidas de prevención, la señalización de corrientes peligrosas y la vigilancia en las zonas más concurridas.
Las autoridades aún investigan las circunstancias de los casos más recientes y reiteran su llamado a bañistas y turistas a respetar las advertencias en las playas y evitar nadar en áreas no designadas.
El tema de la seguridad acuática se mantiene como uno de los mayores retos en la gestión del turismo en Puerto Rico, especialmente durante épocas de alta afluencia como esta.




