El vigésimo ataque militar de Estados Unidos contra una embarcación acusada de transportar drogas dejó cuatro muertos en el mar Caribe, según confirmó un funcionario del Pentágono. El hecho ocurrió el lunes, en momentos en que la administración del presidente Donald Trump intensifica su campaña en aguas sudamericanas. El funcionario, que habló bajo condición de anonimato, indicó que con este suceso ascienden a 80 las muertes desde que comenzaron las operaciones en septiembre. La Armada de México suspendió la búsqueda del último sobreviviente de un ataque anterior tras cuatro días de labores.
El bombardeo se produjo el mismo día en que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, dio a conocer que se realizaron dos ataques el domingo. Según el anuncio, la administración Trump expandirá la presencia militar en la región con el despliegue del portaaviones USS Gerald R. Ford, el buque de guerra más avanzado del país, que llegará en los próximos días procedente del Mediterráneo.
Hegseth formalizó la misión bajo el nombre de “Operación Lanza del Sur”, destacando su carácter estratégico y permanente. Una vez el Ford esté en la zona, la operación contará con cerca de una docena de embarcaciones de la Marina y unos 12,000 marineros e infantes.
Aunque la Casa Blanca sostiene que el objetivo del aumento de buques es frenar el flujo de drogas hacia Estados Unidos, no ha presentado pruebas de que las víctimas sean narcoterroristas. Los ataques se concentran principalmente en el Caribe, aunque también han ocurrido en el Pacífico, donde se transporta gran parte de la cocaína mundial.
Analistas interpretan el despliegue como una medida de presión contra el presidente venezolano Nicolás Maduro, acusado por Washington de narcoterrorismo. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que Estados Unidos no reconoce a Maduro como líder de Venezuela y calificó a su gobierno de “organización de transbordo” vinculada al narcotráfico. Maduro, por su parte, ha denunciado que el país norteamericano está “fabricando” una guerra contra él, y anunció una movilización masiva de tropas y civiles para prepararse ante posibles ataques.
Trump ha defendido estas acciones al sostener que Estados Unidos mantiene un “conflicto armado” contra los cárteles de la droga, alegando que las embarcaciones atacadas pertenecen a organizaciones terroristas extranjeras. En el Congreso, varios legisladores, incluidos republicanos, han exigido conocer la justificación legal y los criterios que sustentan estos bombardeos.
La semana pasada, Rubio y Hegseth se reunieron con un grupo bipartidista de legisladores encargados de supervisar temas de seguridad nacional, ofreciendo por primera vez una visión general de la estrategia oficial. Al día siguiente, el Senado rechazó una medida que habría limitado la capacidad de Trump para lanzar un ataque contra Venezuela sin la aprobación del Congreso.




