Así se realiza la desinfección del crucero con brote de hantavirus en Róterdam

Expertos realizan una minuciosa limpieza del MV Hondius tras un brote de hantavirus en Países Bajos.
La embarcación atracó este lunes en el Puerto de Róterdam, en Países Bajos

Trajes integrales, atención especial a los sistemas de ventilación y toneladas de textiles destinados a la basura describen la compleja operación de desinfección del crucero MV Hondius, bajo vigilancia sanitaria en el Puerto de Róterdam tras detectarse un brote de hantavirus.

“La limpieza de un barco de estas dimensiones no se parece a una desinfección convencional”, explicó Richard Evertsen, especialista en descontaminación marítima y control de plagas del Gorilla Group, empresa que participa en la tarea. El técnico aseguró que todo el proceso depende de las instrucciones de las autoridades, que esperan culminar la descontaminación este viernes.

Antes, Evertsen había trabajado en la limpieza de embarcaciones afectadas por norovirus, virus capaz de permanecer activo durante meses en superficies. Sin embargo, en este caso el hantavirus agrega un desafío adicional: el riesgo de exposición al polvo contaminado por excrementos de roedores.

Según Tjalling Leenstra, coordinador del departamento de enfermedades infecciosas en el Instituto Nacional de Salud Pública (RIVM), “la expectativa es que no haya roedores, hasta ahora no se ha detectado ningún indicio”. Si los hubiera, añadió, se aplicarían protocolos especiales de limpieza. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que los primeros pasajeros infectados pudieron haberse contagiado antes de embarcar en Argentina el 1 de abril.

Una vez descartada la presencia de roedores, comienza la fase de descontaminación: todo material textil expuesto —sábanas, cortinas o colchones— puede ser destruido. Los técnicos también realizan muestras ambientales para detectar si el virus continúa activo. La limpieza debe ser manual, sin aspiradores convencionales, para evitar la dispersión de partículas.

“Hay que cubrir literalmente cada centímetro cuadrado”, explicó Evertsen, al detallar que se utilizan productos industriales combinados con desinfectantes virucidas y compuestos a base de peróxido. Mantener la humedad es crucial para impedir la formación de aerosoles contaminados. El sistema de ventilación requiere especial cuidado, pues el virus puede quedar en polvo acumulado dentro de los conductos.

Los trabajadores visten trajes desechables, guantes, gafas protectoras y respiradores integrales. Tras cada jornada, todo material descartable se elimina y los equipos reutilizables se desinfectan. “La prioridad absoluta es que la gente que entra al barco salga sana y salva”, enfatizó el técnico.

Las pruebas rápidas y los análisis microbiológicos determinarán la efectividad del proceso, aunque Evertsen reconoce que lograr una desinfección “al 100 %” es prácticamente imposible. “Siempre puede quedar algún rincón sin tratar”, señaló con ironía, “para garantizar algo así, habría que hundir el barco en un mar de desinfectante”.

El costo de la operación podría superar los $300,000, y alcanzar hasta un millón si las autoridades exigen medidas más estrictas. Hasta que cada rincón del MV Hondius sea declarado seguro, sus cubiertas permanecerán vacías, esperando el regreso de sus pasajeros.

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