El Gobierno de Venezuela anunció este viernes el inicio de un “proceso exploratorio de carácter diplomático” con Estados Unidos, orientado al restablecimiento de las misiones diplomáticas en ambos países y para abordar las consecuencias del “secuestro” del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, capturados el pasado sábado en una operación militar estadounidense en suelo venezolano.
En un comunicado, la Administración chavista, encabezada por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, confirmó —tal como había adelantado Washington— la llegada a Caracas de una delegación del Departamento de Estado. Los funcionarios llevarán a cabo “evaluaciones técnicas y logísticas inherentes a la función diplomática”. Asimismo, una misión venezolana viajará próximamente a Estados Unidos para cumplir “labores correspondientes”, aunque no se ofrecieron detalles ni fechas.
El Gobierno venezolano reiteró ante la comunidad internacional su denuncia de lo que calificó como una “agresión criminal” por parte de Estados Unidos, que dejó “más de un centenar de muertes de civiles y militares” en Caracas y los estados Miranda, Aragua y La Guaira, durante la operación militar en la que fueron capturados Maduro y Flores.
Por su parte, el Gobierno estadounidense confirmó a la agencia EFE que envió a Caracas una delegación de diplomáticos encargados de explorar la posibilidad de reabrir su embajada en Venezuela. “El 9 de enero, personal diplomático y de seguridad estadounidense de la Oficina Externa de los Estados Unidos para Venezuela (VAU, por sus siglas en inglés), incluido el encargado de negocios John T. McNamara, viajó a Caracas para realizar una evaluación inicial con miras a una posible reanudación gradual de las operaciones”, indicó un funcionario del Departamento de Estado.
El presidente Donald Trump expresó el domingo pasado, un día después de la captura de Maduro y su traslado a Nueva York para ser juzgado por narcoterrorismo, que Washington considera reabrir su legación diplomática en el país suramericano.
La embajada estadounidense, localizada en Baruta, en el distrito metropolitano de Caracas, cerró en 2019 cuando Maduro rompió relaciones bilaterales con Estados Unidos. Desde entonces, los asuntos relacionados con Venezuela han sido gestionados desde la Oficina Externa de los Estados Unidos para Venezuela, ubicada en Bogotá, Colombia.




