Las autoridades chilenas desmantelaron una organización criminal que operaba a nivel internacional y detuvieron a al menos 39 personas —entre ellas ciudadanos chinos y chilenos— acusadas de lavar alrededor de 200 millones de dólares procedentes de una estafa que afectó principalmente a ciudadanos estadounidenses.
La investigación se inició en mayo pasado tras una denuncia del FBI, que alertó sobre un esquema de fraude mediante plataformas de inversión en línea. Según la Fiscalía de Chile, las víctimas eran sobre todo adultos mayores que realizaron transferencias hacia cuentas en el país sudamericano.
El fiscal nacional Angel Valencia indicó que entre los detenidos hay ciudadanos chinos, mientras que también se identificaron cómplices venezolanos, ecuatorianos, bolivianos y peruanos. No obstante, la estructura principal estaba liderada por “ciudadanos chinos y chilenos”.
La red operaba desde la ciudad de Iquique, a unos 1,800 kilómetros al norte de Santiago, utilizando sociedades comerciales registradas en la zona franca para canalizar el dinero. De acuerdo con la fiscal regional de Tarapacá, Trinidad Steinert, los supuestos inversionistas transferían fondos a través de distintas plataformas, pero las inversiones nunca se concretaban. Los montos eran movidos entre múltiples empresas antes de desaparecer.
Hasta ahora se ha identificado a unas 400 personas afectadas en Estados Unidos. Además, se descubrió que la organización creó cerca de 119 sociedades comerciales en Chile con el fin de ocultar el origen ilícito del dinero y facilitar su envío al extranjero.
La operación fue considerada una de las más importantes en materia de lavado de activos en los últimos años en ese país.




