Miami – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que ofrecerá incentivos y compensaciones a las petroleras de su país que inviertan en Venezuela, con el objetivo de revitalizar el sector energético venezolano en un plazo de 18 meses. Sin embargo, analistas del sector expresan dudas ante la falta de claridad de estas medidas, la incertidumbre política y el deterioro de la infraestructura petrolera venezolana.
Tras la captura, el pasado 3 de enero, del presidente venezolano Nicolás Maduro, Trump señaló que las compañías estadounidenses que inviertan en el país podrían ser reembolsadas. El secretario de Energía, Chris Wright, confirmó que existe un “diálogo activo” con las empresas de gas y petróleo para explorar mecanismos de compensación, aunque advirtió que la recuperación del sector requerirá “decenas de miles de millones de dólares y un tiempo significativo”.
Wright también adelantó que Estados Unidos mantendrá control “indefinido” sobre las ventas de crudo venezolano. Pese a los anuncios, Diego Rivera Rivota, investigador del Center on Global Energy Policy de la Universidad de Columbia, advirtió que el panorama para las petroleras sigue siendo “extremadamente complicado” y que las decisiones de inversión suelen proyectarse entre 10 y 25 años.
“Que Trump diga ‘drill, baby, drill’ no garantiza un aumento inmediato de la producción, pues depende de las decisiones privadas y comerciales de cada empresa”, explicó Rivera Rivota.
Venezuela, que posee las mayores reservas de crudo del mundo (364,000 millones de barriles, equivalentes al 17% del total mundial), produce actualmente apenas un 1% del petróleo global. Según Standard & Poor’s, su producción cayó de tres millones de barriles diarios en 2008 a unos 963,000 en diciembre pasado, a causa de la falta de inversión y el abandono de más de 28,000 pozos que necesitan rehabilitación.
Jim Burkhard, analista de S&P Energy, indicó que la producción podría aumentar hasta 1.5 millones de barriles diarios en los próximos dos años si se levantan las sanciones estadounidenses, pero recuperar los niveles de 2008 requeriría inversiones mucho mayores en infraestructura.
El Departamento de Energía anunció el levantamiento parcial de sanciones para permitir exportaciones de crudo venezolano, aunque los expertos advierten que la incertidumbre política sigue siendo el principal obstáculo. Rivera Rivota señaló que aún no se sabe qué rumbo tomará el gobierno de la chavista Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, ni cómo podrían cambiar las políticas estadounidenses después de las elecciones de 2028.
A ello se suma el temor de las compañías por las expropiaciones ocurridas bajo Hugo Chávez entre 1999 y 2013. El CGEP estima que existen unos 60 procesos de arbitraje contra Venezuela por un valor de hasta 30,000 millones de dólares, equivalentes al 15% de su deuda internacional.
Trump tiene previsto reunirse este viernes en la Casa Blanca con representantes del sector energético, quienes, según medios estadounidenses, han expresado de forma anónima su falta de entusiasmo frente al plan.




