La Casa Blanca presentará esta semana los detalles del salón de baile propuesto por el presidente Donald Trump ante la Comisión de Planificación de la Capital Nacional, meses después de que el ala este fuera demolida para preparar la construcción.
En diciembre, la Casa Blanca sometió oficialmente los planos del proyecto a la comisión, uno de los dos organismos federales encargados de revisar obras en terrenos federales antes de su inicio. Sin embargo, el National Trust for Historic Preservation demandó a la administración Trump para detener la obra, alegando que se violaron leyes federales al avanzar sin revisiones independientes, sin aprobación del Congreso ni participación pública. El costo del proyecto asciende a 400 millones de dólares.
El proceso de revisión comienza con una presentación informativa ante la Comisión, que podrá formular preguntas y observaciones generales. Para la primavera está previsto un examen más formal que incluirá audiencias públicas y votaciones.
Según un resumen de la comisión, el objetivo es crear “un espacio permanente y seguro para eventos” que permita celebrar actos oficiales del Estado, reduzca la dependencia de carpas temporales y preserve la integridad histórica de la Casa Blanca. Un plan de diseño de 2000 ya había identificado la necesidad de ampliar las áreas de eventos debido al aumento del número de visitantes y las exigencias protocolares.
La Comisión, compuesta por 12 miembros y presidida por Will Scharf, asesor principal de la Casa Blanca, tratará el tema con “seriedad” y “a un ritmo normal y deliberativo”, según expresó Scharf en su reunión de diciembre. Por su parte, Carol Quillen, presidenta del Trust, dijo a The Associated Press que confía en que el organismo actuará con rigor.
Trump, republicano en su segundo mandato, ha promovido la construcción de un salón de baile en la Casa Blanca desde hace años. En julio anunció un plan inicial de 90,000 pies cuadrados con capacidad para 650 invitados y un costo de 200 millones de dólares, que luego aumentó a 400 millones tras ampliar su capacidad a 999 personas. Según la Casa Blanca, se financiará mediante donaciones privadas, incluida la del propio Trump.
El presidente ha dicho que el espacio será lo suficientemente amplio como para albergar futuras ceremonias inaugurales y contará con cristales a prueba de balas y un techo diseñado para bloquear drones. La construcción, según el cronograma actual, concluirá antes del final de su mandato en enero de 2029.




