Con los ojos y oídos cubiertos, esposado y vestido con una sudadera, así fue visto Nicolás Maduro tras ser detenido por el Gobierno de Estados Unidos el sábado 3 de enero, durante una operación militar en Venezuela. Las imágenes, que generaron conmoción en Caracas, muestran al dirigente con gafas oscuras, auriculares para bloquear el sonido, un salvavidas y una botella de agua, mientras era trasladado bajo estrictas medidas de custodia.
John Spencer, experto en operaciones militares y guerra urbana, y presidente de Estudios de Guerra Urbana en el Modern War Institute de West Point, explicó a la BBC que estos elementos forman parte de técnicas de detención utilizadas en capturas militares. Según el especialista, tapar los sentidos del detenido busca impedir su fuga y evitar que identifique al personal que participa en la misión o los métodos empleados.
“Sirven tanto para silenciar o aislar al detenido e impedir que se comunique con otros, como para proteger la seguridad de la misión, evitando que conozca los métodos, el personal, las ubicaciones y las capacidades empleadas durante la operación”, detalló Spencer.
Horas después del arresto, se difundieron imágenes de Maduro y su esposa, Cilia Flores, cuando eran escoltados por agentes estadounidenses dentro de la sede de la DEA en Nueva York. En los videos se observa al venezolano con una chaqueta azul, diferente a la sudadera gris que el presidente Donald Trump había mostrado más temprano en una fotografía difundida en redes sociales. Maduro aparecía esposado de pies y manos, caminando lentamente por la pista.
Según trascendió, unidades de las Fuerzas Delta del Ejército de Estados Unidos, especializadas en rescates y operaciones encubiertas, fueron trasladadas desde Oriente Medio y el Norte de África para liderar el operativo final. El presidente Donald Trump reveló que los equipos entrenaron en una réplica de la residencia donde esperaban hallar al líder venezolano. Agentes de la CIA, apoyados por drones y satélites, habrían seguido sus movimientos durante semanas.
“Sabíamos dónde dormía, con qué prendas se vestía, qué comía y hasta el número de sus mascotas”, declaró Trump, quien destacó la “perfección” del asalto, en el que no se registraron bajas ni pérdida de equipos.




