WASHINGTON – La Agencia de Protección Ambiental (EPA) anunció que propondrá un límite para el perclorato en el agua potable, aunque reconoció que lo hace porque un tribunal federal así lo ordenó, no porque considere que la medida beneficiará significativamente la salud pública.
El perclorato, presente en cohetes, fuegos artificiales y explosivos, también puede encontrarse de forma natural. En algunas zonas industriales y militares de Estados Unidos se ha filtrado a fuentes de agua, principalmente en el suroeste y parte de la costa este. La EPA señaló que el compuesto afecta la función de la tiroides, lo que puede perjudicar el desarrollo infantil y reducir el coeficiente intelectual.
Pese a estos riesgos, la agencia sostuvo que los niveles de perclorato peligrosos para la salud son poco frecuentes. “La mayoría de los 66,000 sistemas de agua potable sujetos a la norma incurrirían en altos costos administrativos y de control, con beneficios limitados o nulos”, indicó la EPA en su propuesta.
La agencia explicó que pedirá comentarios públicos sobre distintos límites posibles —de 20, 40 y 80 partes por billón— y exigirá a las empresas de servicios públicos realizar pruebas para detectar el químico. Según sus datos más recientes, menos de una décima parte del 1% de los sistemas de agua regulados superarían esos niveles.
El perclorato ha sido objeto de debate durante más de una década. En 2011, la EPA determinó que representaba una amenaza suficiente para justificar su regulación, pero no cumplió con los plazos estipulados por la Ley de Agua Potable Segura. En 2016, el Natural Resources Defense Council (NRDC) demandó a la agencia para obligarla a actuar.
Durante la primera administración Trump, la EPA planteó una norma menos estricta que los límites estatales existentes, pero nunca la implementó. En 2020 se retractó, alegando que el perclorato era menos peligroso y menos común de lo que se creía. El NRDC impugnó esa decisión, y un tribunal federal obligó finalmente a la agencia a proponer una regulación.
“Los ciudadanos merecen saber si hay combustible para cohetes en el agua del grifo. Nos complace ver que, aunque a regañadientes, la EPA da un paso adelante”, expresó Sarah Fort, abogada del NRDC.
El actual administrador de la EPA, Lee Zeldin, ha impulsado la reducción de regulaciones ambientales y el desarrollo del petróleo y gas. Sin embargo, en materia de agua potable, la agencia mantendrá los límites estrictos de la administración Biden sobre ciertos compuestos PFAS, los llamados “químicos para siempre”, aunque ofrecerá más tiempo a los servicios públicos para cumplir con ellos.
Esta historia fue traducida del inglés al español mediante inteligencia artificial y revisada por un editor antes de su publicación.




