El expresidente brasileño Jair Bolsonaro fue dado de alta médica este jueves y regresó a la celda de la Policía Federal donde cumple una condena de 27 años de prisión por golpismo. Durante los ocho días que estuvo internado en el Hospital DF Star de Brasilia, fue sometido a cuatro operaciones, incluida una cirugía para corregir dos hernias inguinales.
Bolsonaro abandonó el hospital a las 5:43 p.m., hora local, escoltado por una caravana de vehículos y motociclistas policiales hasta la superintendencia de la Policía Federal en la capital brasileña. Su retorno ocurrió horas después de que la Corte Suprema rechazara una nueva solicitud de prisión domiciliaria presentada por su equipo legal, que alegaba motivos humanitarios por su delicado estado de salud.
Los abogados argumentaron que el exmandatario tiene una salud muy deteriorada tras las intervenciones, tres de las cuales se realizaron para intentar controlar las persistentes crisis de hipo que sufre desde hace meses. No obstante, los médicos informaron que, pese a no eliminar completamente las molestias, su condición es estable, por lo que autorizaron el alta.
El magistrado Alexander de Moraes, del Supremo Tribunal, negó la solicitud de arresto domiciliario al indicar que Bolsonaro ha incumplido reiteradamente las medidas cautelares, recordando que incluso destruyó la tobillera electrónica con la que se le vigilaba, presuntamente en un intento de fuga. En su sentencia, Moraes destacó que los informes médicos muestran mejoría en su estado clínico.
Bolsonaro fue condenado en septiembre por la Corte Suprema por “liderar” un complot para intentar perpetuarse en el poder tras perder las elecciones de 2022 frente al presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Además de su sentencia, se le prohibió participar en elecciones hasta 2060.
Inicialmente, cumplía su castigo en régimen domiciliario, pero volvió a una prisión cerrada tras violar las condiciones impuestas. Su defensa ha insistido en múltiples recursos para restablecer esa modalidad, aunque todos han sido rechazados.
Con el proceso judicial ya cerrado y sin opciones de apelación, su única esperanza reside en un proyecto de ley de amnistía que se debate actualmente en el Congreso y que podría beneficiar a los condenados por los actos golpistas ocurridos tras los comicios de 2022.




