Dubái, Emiratos Árabes Unidos — Las manifestaciones desatadas por la crisis económica en Irán se intensificaron y se extendieron el jueves a zonas rurales, dejando al menos siete muertos entre fuerzas de seguridad y manifestantes, según autoridades locales. Las víctimas fueron reportadas en cuatro ciudades, principalmente habitadas por la etnia lur, tras dos días consecutivos de enfrentamientos.
Se trata de las protestas más grandes desde 2022, cuando la muerte de Mahsa Amini, de 22 años, bajo custodia policial, provocó una ola de indignación nacional. Aunque las manifestaciones actuales no han alcanzado esa magnitud, la violencia ha escalado rápidamente en distintas regiones.
En la ciudad de Azna, en la provincia de Lorestán, circulan videos que muestran incendios y disparos en las calles. La agencia semioficial Fars informó sobre tres muertes, aunque los medios estatales no confirmaron plenamente los hechos. Reportes similares surgieron en Lordegan, en Chaharmahal y Bakhtiari, donde videos publicados en Internet mostraban concentraciones y disparos. El Centro Abdorrahman Boroumand, con sede en Washington, identificó a dos víctimas como manifestantes.
En Fuladshahr, provincia de Isfahan, los medios estatales reportaron la muerte de un hombre, mientras organizaciones de derechos humanos denunciaron el uso de fuego policial. En la provincia de Lorestan, Saeed Pourali, vicegobernador, confirmó la muerte de un miembro de la Guardia Revolucionaria durante las protestas y señaló que otros 13 agentes resultaron heridos.
“Las protestas se deben a las presiones económicas, la inflación y las fluctuaciones monetarias”, dijo Pourali, quien pidió atender las demandas ciudadanas con tacto pero evitar que sean manipuladas por oportunistas.
En Kouhdasht, a más de 400 kilómetros de Teherán, el fiscal Kazem Nazari informó que 20 personas fueron detenidas y que la calma había regresado. Por su parte, el presidente reformista Masoud Pezeshkian afirmó estar dispuesto a dialogar, aunque reconoció limitaciones ante la caída del rial, que alcanza ya 1.4 millones por dólar.
La televisión estatal también reportó siete detenciones, incluyendo presuntos monárquicos y personas vinculadas a grupos europeos, y la confiscación de un centenar de armas de contrabando.
El gobierno declaró feriado el miércoles alegando bajas temperaturas, medida interpretada por analistas como un intento de reducir la afluencia a las protestas. Estas manifestaciones no solo reflejan frustración económica, sino también un creciente descontento político en medio de la tensión regional tras la guerra de 12 días con Israel ocurrida en junio y los bombardeos estadounidenses sobre instalaciones nucleares iraníes.




