Niños descalzos jugaban en la arena fría mientras miles de desplazados en la Franja de Gaza reforzaban sus tiendas de campaña para afrontar otra jornada de lluvias invernales. En Deir al-Balah, en el centro del territorio, algunas familias aseguraron llevar casi dos años viviendo en tiendas improvisadas, desde que comenzó la guerra entre Israel y Hamás.
Los padres sostenían las lonas con trozos de madera y trataban de tapar los agujeros por donde se cuela el viento. Dentro, pequeñas rendijas dejaban entrar la luz como diminutas estrellas. Las madres combatían la humedad colgando ropa para secar entre los aguaceros que convierten los caminos en fango. “Hemos vivido en esta tienda durante dos años. Cada vez que llueve la tienda se derrumba, y tratamos de sostenerla con más piezas de madera. Todo está tan caro y sin ingreso alguno apenas podemos comprar ropa o colchones”, contó Shaima Wadi, madre de cuatro hijos desplazada de Jabaliya.
El Ministerio de Salud de Gaza, parte del gobierno dirigido por Hamas, informó que decenas de personas, entre ellas un bebé de dos semanas, murieron de hipotermia o por el colapso de viviendas dañadas por la guerra. Organizaciones humanitarias exigen que se permita la entrada de más ayuda y refugios. “Recojo nylon, cartón y plástico para mantener calientes a mis hijos”, relató Ahmad Wadi. “No tienen cobertores adecuados, todo se filtra y no sé qué hacer”.
A pesar de las advertencias para no permanecer en edificios dañados, muchos no tienen otro lugar adonde ir. El territorio está reducido a escombros.
Mientras tanto, se espera que el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, visite Washington para discutir la segunda fase del alto el fuego vigente desde el 10 de octubre. Aunque la tregua se mantiene en general, los avances son lentos. Los desafíos incluyen una fuerza internacional de estabilización, el desarme de Hamas y nuevas retiradas del ejército israelí. Ambos bandos se acusan de violar la tregua.
El Ministerio de Salud de Gaza indicó que desde la entrada en vigor del cese al fuego, 414 palestinos han sido asesinados y 1,142 heridos. En el mismo período recuperaron los cuerpos de 679 personas que yacían bajo los escombros. Las cifras elevan el total de muertes palestinas a al menos 71,266 y los heridos a 171,219. El ministerio, que no distingue entre civiles y combatientes, mantiene registros reconocidos como confiables por la comunidad internacional.
En Cisjordania, el ministro de defensa de Israel, Israel Katz, informó que continuaba una operación militar en Qabatiya, un día después de un ataque en el norte de Israel que provocó la muerte de dos personas. El ejército rodeó la ciudad y estableció un estricto toque de queda. «Están castigando a 30,000 personas», dijo Bilal Hanash, residente local, mientras las excavadoras israelíes ingresaban a la zona, una práctica que los observadores de derechos humanos describen como castigo colectivo.




