Una explosión registrada el miércoles en Moscú dejó tres personas muertas, entre ellas dos policías, informaron investigadores rusos. El incidente ocurrió pocos días después de que un general ruso muriera por una bomba en su automóvil en la misma zona de la capital.
Un funcionario de la inteligencia militar de Ucrania, conocido como el GUR, dijo a The Associated Press que el ataque formaba parte de una operación de la agencia. Otro funcionario añadió que los agentes fallecidos habían participado en la guerra de Rusia en Ucrania, sin ofrecer más detalles. Ambos hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados a declarar públicamente.
Las autoridades rusas no comentaron sobre quién podría estar detrás del atentado. Desde la invasión rusa a Ucrania hace casi cuatro años, Moscú ha responsabilizado a Kiev por varios asesinatos de figuras militares y políticas dentro de Rusia. En algunos casos, Ucrania se ha adjudicado la autoría.
Según la portavoz del Comité de Investigación de Rusia, Svetlana Petrenko, los agentes de tráfico se acercaban a un sospechoso cuando el artefacto explotó. Los policías y una persona cercana murieron por las heridas sufridas. El Ministerio del Interior identificó a los oficiales como el teniente Ilya Klimanov, de 24 años, y el teniente Maxim Gorbunov, de 25, quien tenía esposa y una hija de nueve meses.
La detonación se produjo en la misma zona donde, el lunes, el teniente general Fanil Sarvarov perdió la vida tras la explosión de una bomba en su automóvil. Sarvarov era jefe de la Dirección de Entrenamiento Operacional del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas Rusas. Las autoridades investigan si Ucrania estuvo involucrada en ese ataque, el tercero contra un alto mando militar en poco más de un año.
Ucrania, superada en número y capacidades por el ejército ruso, ha tratado de alterar el curso de la guerra mediante operaciones inesperadas. En agosto del año pasado, sus tropas realizaron una incursión en la región rusa de Kursk, que, aunque repelida, obligó a Moscú a redirigir recursos y elevó la moral ucraniana. En junio, enjambres de drones lanzados desde camiones atacaron bases de bombarderos en distintas zonas de Rusia.
Moscú también ha atribuido a Ucrania otros asesinatos. Hace poco más de un año, el teniente general Igor Kirilov murió tras la explosión de una bomba escondida en un scooter eléctrico frente a su residencia. El servicio de seguridad ucraniano se adjudicó ese ataque. En abril, el teniente general Yaroslav Moskalik fue asesinado cuando un artefacto detonó en su auto estacionado. Poco después, el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy dijo haber recibido un informe sobre la “liquidación” de altos mandos rusos, señalando que “la justicia inevitablemente llega”.
Fuentes occidentales, por su parte, han acusado a Rusia de realizar actos de sabotaje en Europa para socavar el respaldo internacional a Ucrania, acusaciones que Moscú ha negado categóricamente.




