El secretario del Departamento de Defensa, Pete Hegseth, anunció el inicio de una operación militar en Siria con el objetivo de “eliminar combatientes del ISIS, su infraestructura y sitios de armas”, luego de la muerte de tres ciudadanos estadounidenses.
“Esto no es el inicio de una guerra; es una declaración de venganza. Estados Unidos de América, bajo el liderazgo del presidente Trump, nunca dudará ni cederá en la defensa de nuestra gente”, expresó Hegseth en redes sociales.
Dos miembros de la Guardia Nacional de Iowa y un intérprete civil estadounidense fallecieron el 13 de diciembre en un ataque en el desierto sirio que la administración Trump atribuyó al grupo Estado Islámico. Los soldados formaban parte de la coalición estadounidense desplegada en el este del país.
Tras conocerse las muertes, el presidente Donald Trump prometió una “represalia muy seria”, y aseguró que el presidente sirio, Ahmad al-Sharaa, estaba “extremadamente enojado y perturbado por este ataque”. Según Trump, el tiroteo ocurrió mientras el Ejército de Estados Unidos ampliaba su cooperación con las fuerzas de seguridad sirias.
La televisión estatal siria reportó que los ataques aéreos golpearon objetivos en las provincias de Deir ez-Zor y Raqqa, así como en el área de Jabal al-Amour, cerca de Palmira, donde se encontraban depósitos de armas y cuarteles del ISIS. Un funcionario estadounidense confirmó a The Associated Press que en la operación participaron aviones F-15 Eagle, A-10 Thunderbolt II y helicópteros AH-64 Apache, y advirtió que podrían realizarse más incursiones.
Al ser consultado, el Pentágono remitió a los reporteros a la publicación original de Hegseth, mientras la Casa Blanca reiteró que Trump había dejado claro que habría represalias. “El presidente Trump dijo al mundo que Estados Unidos respondería por el asesinato de nuestros héroes a manos del ISIS en Siria, y está cumpliendo esa promesa”, señaló Anna Kelly, subsecretaria de prensa.
Esta semana, Trump se reunió en privado con las familias de los fallecidos en la Base Aérea de Dover, en Delaware, durante el solemne traslado de restos. El Ejército de Estados Unidos identificó a las víctimas como el sargento Edgar Brian Torres-Tovar, de 25 años, el sargento William Nathaniel Howard, de 29, y el intérprete civil Ayad Mansoor Sakat, de 38, de Michigan.
El ataque, ocurrido cerca de Palmira, también dejó heridos a tres soldados estadounidenses y varios sirios. El agresor, un guardia que se había unido recientemente a las fuerzas de seguridad internas de Siria, fue abatido tras abrir fuego durante una reunión conjunta, según informó el portavoz del Ministerio del Interior, Nour al-Din al-Baba.




