La última semana de las vistas de revisión tarifaria comenzó con una discusión sobre el diseño de la factura y los modelos que utiliza LUMA Energy para proyectar el consumo energético en Puerto Rico.
Durante el interrogatorio a Joseline Estrada, directora de proyecciones de carga e investigación del consorcio, surgieron cuestionamientos sobre inconsistencias en las estimaciones y las causas de esas diferencias. Los abogados de los bonistas y el oficial examinador del Negociado de Energía de Puerto Rico (NEPR), Scott Hempling, señalaron discrepancias entre las proyecciones utilizadas en el Plan Integrado de Recursos (PIR) y las del caso de revisión tarifaria.
“Para la planificación fiscal, las proyecciones deben ser conservadoras. En cambio, para la planificación del sistema deben ser optimistas porque hay que suplir la demanda energética de los clientes”, explicó Estrada. Añadió que las variaciones entre ambos modelos se deben principalmente a las pérdidas técnicas y no técnicas de energía: en el PIR se incorporan, mientras que en el cálculo tarifario se restan.
También señaló que las proyecciones del PIR se elaboraron en febrero de 2024 con información hasta diciembre de 2023, mientras que las del caso tarifario se hicieron en marzo de 2025, con datos hasta diciembre de 2024. Uno de los abogados de los bonistas citó declaraciones previas de Alejandro Figueroa, principal oficial regulatorio de LUMA Energy, quien indicó que el PIR contempla escenarios de carga más altos para asegurar capacidad suficiente, mientras que la revisión tarifaria usa escenarios más bajos para garantizar ingresos adecuados.
Durante la vista se discutieron además los modelos macroeconómicos que emplea LUMA Energy, que actualmente se basa exclusivamente en las proyecciones de la Junta de Supervisión Fiscal (JSF), una práctica que también seguía la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) desde el inicio de su proceso de quiebra. Estrada recordó que, cuando trabajaba en la AEE, se consideraban además los modelos de la Junta de Planificación, la Universidad Interamericana y del economista Juan Lara. Lamentó que, desde que la JSF comenzó a producir sus propios datos del producto nacional bruto, estos otros modelos se alinearan con los de la Junta.
La funcionaria explicó que en la industria se acepta una variación de hasta 10% en las proyecciones a largo plazo de demanda energética, pero que la estimación de LUMA para el año fiscal 2024 superó ese margen debido a las altas temperaturas registradas desde mayo de 2023, las más elevadas y prolongadas en la historia del país. Como resultado, se ajustó el modelo para incorporar una percentila más alta en el cálculo de los “cooling degree days” o días de enfriamiento, lo que, según sostuvo, ha permitido producir proyecciones más precisas.




