Washington – El presidente Donald Trump anunció oficialmente la venta de su llamada “tarjeta dorada”, un programa que ofrece estatus legal en Estados Unidos y una eventual vía a la ciudadanía a cambio de un pago de $1 millón por persona o $2 millones por empleado extranjero en el caso de corporaciones.
El anuncio se realizó en la Sala Roosevelt de la Casa Blanca, acompañado por líderes empresariales. Trump explicó que la nueva iniciativa busca reemplazar el programa de visados EB-5, creado por el Congreso en 1990 para atraer inversión extranjera a través de la creación de empleos en territorio estadounidense.
El mandatario sostuvo que la medida permitirá atraer talento internacional y, a la vez, aportar ingresos al Tesoro federal. “Todos los fondos irán al gobierno de Estados Unidos”, aseguró, al anticipar que miles de millones podrían destinarse a programas nacionales. Inicialmente había sugerido que cada tarjeta costaría $5 millones, pero revisó los precios a $1 millón individual y $2 millones corporativo.
El programa ofrece residencia permanente legal, similar a la tarjeta verde, aunque Trump la describió como “una tarjeta verde mucho mejor” y “una vía mucho más potente”. Sin embargo, no detalló si incluirá requisitos de creación de empleos ni límites de emisión, como ocurre con el EB-5. Según dijo, la medida responde a quejas de empresarios que no pueden contratar a graduados destacados de universidades estadounidenses por carecer de permiso de residencia. “No puedes contratar a gente de las mejores universidades porque no sabes si podrás mantener a la persona o no”, comentó.
La iniciativa llega en contraste con la política de línea dura contra la inmigración que ha caracterizado a su administración, marcada por campañas de deportación masiva y restricciones en ciudades como Los Ángeles y Charlotte. Algunos sectores de su movimiento “Make America Great Again” lo han criticado por abrir la puerta a inmigrantes cualificados mediante este plan.
El Secretario de Comercio, Howard Lutnick, señaló que el programa incluirá un cargo adicional de $15,000 para cubrir la investigación de antecedentes de cada solicitante y aseguró que el proceso de evaluación “garantizará que estas personas reúnan absolutamente los requisitos para estar en Estados Unidos”. Añadió que las empresas podrán solicitar múltiples tarjetas, aunque solo una por empleado.
Lutnick también dijo que los actuales titulares de tarjeta verde ganan menos que el estadounidense promedio, y que Trump busca revertir esa tendencia con este nuevo esquema. “Serán los mismos visados, pero ahora llenos de la mejor gente”, afirmó.
Programas similares de “visados dorados” existen en países como el Reino Unido, España, Grecia, Malta, Australia, Canadá e Italia, dirigidos a personas adineradas dispuestas a invertir a cambio de residencia. Trump afirmó que el plan permitirá recibir “a personas grandiosas” y mencionó a graduados de China, India y Francia entre los posibles beneficiarios.




