La erupción del volcán de Fuego en Guatemala ha llevado a las autoridades a declarar alerta máxima, obligando a la evacuación de al menos 500 personas de comunidades cercanas, como El Porvenir y Las Lajitas. Este fenómeno natural, que se intensificó en las últimas horas, ha generado preocupación en la población, recordando la devastadora erupción de 2018 que dejó 215 muertos.
Según información del Instituto de Vulcanología de Guatemala (Insivumeh), la reciente actividad del volcán ha incluido la expulsión de lava y columnas de ceniza que alcanzan hasta 23,000 pies de altura. Este aumento en la actividad sísmica también ha sido significativo, con 34 sismos registrados en solo 24 horas, lo que pone en alerta a las autoridades y a la población.
Sonia Vásquez, residente de El Porvenir, compartió su experiencia: "Salimos corriendo con miedo". Esta evacuación fue ordenada en la noche del lunes, cuando las autoridades dieron la voz de alerta, destacando la necesidad de salir de las áreas de riesgo. "Ya nos acostumbramos a tener el volcán siempre activo, pero ahora sí fue demasiado", agregó Vásquez, reflejando el temor que han vivido las comunidades alrededor del volcán de Fuego, ubicado a aproximadamente 35 kilómetros de la capital, Ciudad de Guatemala.
La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) ha instado a los residentes a seguir las recomendaciones de evacuación. Claudinne Ogaldes, secretaria ejecutiva de la Conred, enfatizó que los albergues ofrecen atención y condiciones seguras para aquellos que deben abandonar sus hogares. La funcionaria destacó que aquellos que prefieren no ir a albergues deben buscar refugio en casas de familiares o amigos, subrayando la urgencia de dejar las áreas de peligro.
La situación es especialmente crítica, ya que la última erupción del volcán de Fuego, ocurrida en 2018, resultó en una tragedia que marcó a la población, dejando un saldo de 215 personas muertas y muchas más afectadas. Los habitantes de las aldeas afectadas han expresado su deseo de mudarse a lugares más seguros debido a la constante amenaza que representa el volcán, que no avisa antes de hacer erupción.
Las autoridades continúan monitoreando la actividad del volcán, y se han implementado medidas preventivas para proteger a las comunidades en Chimaltenango y Escuintla, donde viven aproximadamente 1.6 millones de personas. La caída de ceniza y la dispersión de gases han alcanzado distancias de hasta 81 millas, lo que aumenta la preocupación sobre el impacto en la salud y el bienestar de los residentes de la zona.
El volcán de Fuego es uno de los más activos de Centroamérica y su reciente actividad ha renovado el miedo en las comunidades que aún tienen fresco el recuerdo de la tragedia de 2018. La población se encuentra en alerta y bajo la recomendación de las autoridades para garantizar su seguridad ante la impredecible naturaleza del volcán.
Fuentes: AP News, lanacion.com.ar, nacion.com
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