El manejo de la sequía en Puerto Rico se ha convertido en un tema de gran preocupación entre los alcaldes de diferentes municipios, quienes se reunieron el lunes con la gobernadora Jenniffer González en La Fortaleza. Durante este encuentro, los líderes locales expresaron la necesidad urgente de recibir más información, personal y una mejor comunicación por parte del gobierno y la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA).
Entre los asistentes a la reunión se encontraban alcaldes de municipios como Canóvanas, Río Grande, San Juan y Bayamón, quienes han tenido que lidiar con periodos de racionamiento de agua. En Canóvanas y Río Grande, por ejemplo, se implementa un racionamiento de 48 horas, donde el servicio de agua potable se interrumpe durante la noche, comenzando a las 10:00 p.m. y reanudándose a las 5:00 a.m., según reportes de Radio Isla.
La gobernadora Jenniffer González ha señalado que las medidas preventivas tomadas hasta ahora han ayudado a distanciar la situación actual de la sequía de la crisis que se vivió entre 2014 y 2015. Sin embargo, los alcaldes, en especial Miguel Romero, alcalde de San Juan, han manifestado que “la situación del servicio de agua ha estado caótica por mucho tiempo” y que ahora la situación se complica por la posibilidad de un racionamiento oficial.
“Ahora todo el mundo tiene que, como uno dice, tirarse a la calle y doblarse las mangas porque ahora se necesita no solamente un sistema que se corra a nivel de computadoras y demás. Ahora tenemos que ir al ‘field’ (campo),” expresó Lornna Soto, miembro del Comité de Sequía.
Además, en la reunión se abordó la falta de distribución de agua en áreas que ya se encuentran racionadas, lo que ha generado inquietud entre los residentes. “Es increíble, porque nosotros, donde tenemos el racionamiento, no hemos hecho tanta distribución de agua como donde tenemos entonces la intermitencia,” comentó Sergio Cuevas, otro de los alcaldes presentes.
Con la entrada del embalse de Carraízo a ajustes operacionales, la situación del agua en la isla se ha vuelto crítica, y los alcaldes enfatizan la necesidad de un enfoque más proactivo del gobierno para manejar la crisis. La AAA ha informado que alrededor de 44,355 abonados en San Juan, Trujillo Alto y áreas cercanas se verán afectados por los trabajos en la represa, lo que agrava aún más la situación.
La Gobernadora ha manifestado su compromiso de trabajar junto a los alcaldes para abordar estos problemas, pero los líderes locales insisten en que se requiere una comunicación más clara y estrategias más efectivas para manejar la sequía. Mientras tanto, los puertorriqueños continúan enfrentando los efectos de la falta de agua, con un futuro incierto si no se toman medidas adicionales para mitigar la crisis.
Fuentes: elnacional.com.do, El Vocero, dominicanrepublicpost.com
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