WASHINGTON — Pete Hegseth, secretario de Defensa de Estados Unidos y antiguo presentador de Fox News Channel, atraviesa su momento más crítico desde que asumió el cargo. Apenas meses después de superar una dura confirmación en el Senado, su liderazgo está siendo cuestionado por un operativo controvertido frente a las costas de Venezuela.
El llamado “Signalgate” ya había puesto presión sobre su equipo cuando se reveló que altos funcionarios usaron la aplicación Signal para coordinar ataques militares en Yemen. Pero la indignación creció después de que un grupo de operaciones especiales atacara a los sobrevivientes de un presunto barco de narcotraficantes, lo que algunos legisladores y expertos consideran un posible crimen de guerra.
“Se trata de acusaciones graves”, advirtió el senador Roger Wicker, republicano de Mississippi y presidente de la Comisión de las Fuerzas Armadas. El caso ha abierto una investigación en el Congreso, impulsada por voces demócratas que exigen la renuncia de Hegseth.
El secretario defendió la acción alegando la “niebla de guerra” y sostuvo que no se identificaron sobrevivientes antes del segundo ataque. En declaraciones previas, Hegseth había prometido instaurar una “cultura guerrera” en el Pentágono, eliminando reglas de enfrentamiento que calificó de “políticamente correctas”.
El senador Chris Van Hollen, demócrata de Maryland, condenó su conducta y afirmó: “Esto fue una ejecución extrajudicial que equivale a un crimen de guerra. Él debe renunciar”. Thom Tillis, republicano de Carolina del Norte, agregó: “Alguien tomó una decisión horrible. Alguien tiene que rendir cuentas”.
Mientras tanto, algunos aliados del presidente Donald Trump mantienen su respaldo al funcionario. El vicepresidente JD Vance y el senador Eric Schmitt lo defendieron públicamente, acusando a sus críticos de buscar debilitar la política militar del mandatario en América Latina. Sin embargo, figuras republicanas como el líder de la mayoría en el Senado, John Thune, han optado por la cautela, reconociendo que Hegseth “sirve a voluntad del presidente”.
El Congreso prevé escuchar el testimonio del vicealmirante Frank “Mitch” Bradley, presunto responsable directo de ordenar el segundo ataque. Legisladores como el demócrata Tim Kaine recordaron que la polémica en torno a Hegseth no es nueva, señalando los cuestionamientos éticos y disciplinarios surgidos durante su proceso de confirmación.
El episodio más reciente ocurrió cuando el secretario publicó en redes sociales una imagen de una tortuga de caricatura disparando desde un helicóptero, gesto que provocó indignación incluso entre sus aliados. El líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, calificó la publicación como “una vergüenza nacional”.
A medida que se intensifica el escrutinio, el futuro político de Hegseth y su relación con la Casa Blanca quedan en duda. Los comités del Congreso continuarán indagando si el operativo en Venezuela vulneró las leyes de conflicto armado o si se trató de una decisión amparada por la autoridad presidencial.




