Durante el recién celebrado Día de Acción de Gracias, muchas familias puertorriqueñas optaron por comprar sus almuerzos tradicionales de pavo o lechón en panaderías o restaurantes, desembolsando entre $150 y $200. Este gasto, sin embargo, representa un reto significativo para quienes dependen del Programa de Asistencia Nutricional (PAN), ya que equivale aproximadamente entre el 20% y el 30% del presupuesto mensual que reciben.
El análisis más reciente del desempeño del PAN en Puerto Rico expone la fragilidad económica de miles de familias beneficiarias. Los datos reflejan que la asignación mensual es insuficiente para cubrir todos los costos de alimentación y otros gastos esenciales, lo que obliga a muchas personas a ajustar su dieta o recurrir a otras fuentes de ayuda.
Expertos consultados advierten que el programa, aunque es esencial para combatir la inseguridad alimentaria, no logra crear las condiciones necesarias para retener población en la isla. “No mantiene gente en Puerto Rico”, señalaron, al subrayar que la carencia de oportunidades económicas sostenibles agrava la dependencia de la asistencia social.
El estudio busca servir como base para revisar políticas públicas que fortalezcan la autosuficiencia de las familias y promuevan un desarrollo económico más equitativo en el país.




