Puerto Nuevo: la urbanización que fue la más grande del mundo

Inaugurada en 1949, Puerto Nuevo marcó un hito en la planificación urbana de Puerto Rico.
Inaugurada en 1949, el entonces nuevo diseño urbano fue también la primera comunidad unifamiliar planificada de Puerto Rico

Entre 1947 y 1965, la “Operación Manos a la Obra” impulsó un proceso de industrialización sin precedentes en Puerto Rico. Las exenciones contributivas y los incentivos fiscales atrajeron inversión extranjera, provocando una rápida expansión económica y urbana. Este auge generó la necesidad de crear viviendas accesibles para una clase trabajadora en crecimiento.

En este contexto, tras la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial, se planificaron vecindarios inspirados en modelos comunitarios de Europa y Estados Unidos. Así nació, en 1949, la urbanización Puerto Nuevo, en el sector Hato Rey de San Juan. En su momento, fue considerada el desarrollo residencial más grande del mundo y el primero de su tipo en la isla.

Aunque hoy el nombre Puerto Nuevo se asocia con su zona residencial, su origen se remonta al siglo XVI. En la década de 1510, la Corona española autorizó la construcción de un nuevo puerto en la Bahía de San Juan, conocido entonces como Puerto Nuevo, en contraste con el antiguo Puerto Viejo de Caparra. Siglos después, la familia del político Ramón Power y Giralt sería copropietaria de la Hacienda Puerto Nuevo, dedicada al cultivo de caña y la producción de ron y azúcar.

El doctor Luis Enrique Ramos Santiago, profesor de la Universidad de Massachusetts en Boston, explicó en su ensayo de 2011 que el desarrollo de suburbios como Puerto Nuevo se basó en modelos urbanísticos modernos, entre ellos el vecindario unitario concebido por Clarence Perry y el modelo agregado de Joseph Allen Stein.

Las casas de Puerto Nuevo fueron organizadas en 11 núcleos concéntricos, cada uno con unas 550 viviendas alrededor de un centro comunitario donde, usualmente, se ubicaba una escuela. La urbanización fue diseñada por Everlasting Development Corporation para alojar a unas 50,000 personas en 7,000 viviendas, con apoyo financiero del Banco Gubernamental de Fomento. Cada casa debía mantenerse a un costo de $4,000, accesible para la clase obrera de los años 40.

El proyecto aplicó el “fordismo”, un sistema de producción en cadena que aceleraba la construcción y reducía costos. Este modelo, junto al impulso económico del programa estatal, permitió levantar una comunidad moderna que simbolizó el progreso del país.

Ramos Santiago destacó que Puerto Nuevo buscaba fomentar comunidades autosuficientes donde coexistieran comercio, vivienda y espacios públicos, aunque con el tiempo las modificaciones al diseño limitaron parte de esa visión. Décadas después, el profesor señala que las transformaciones sociales y físicas del área reflejan los retos del urbanismo moderno, invitando a reconsiderar su legado dentro de una estrategia más sostenible para San Juan.

Según Ramos, estos suburbios conservan elementos valiosos para una planificación urbana sostenible, como la escala peatonal y la mezcla funcional. Por eso, considera esencial preservar y adaptar sus características estructurales para permitir una evolución urbana más densa y habitable.

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