Washington – El presidente Donald Trump confirmó un acuerdo para vender el avión de combate más avanzado de Estados Unidos, el F-35, a Arabia Saudí, a pesar de las preocupaciones sobre un posible acceso de China a su tecnología. La decisión fue reafirmada durante la visita a Washington del príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán.
El acuerdo ha generado tensiones dentro del propio gobierno republicano, debido a temores de que altere la ventaja militar cualitativa de Israel en la región, especialmente mientras Trump busca apoyo israelí para su plan de paz para Gaza. Israel, que utilizó los F-35 en su guerra de 12 días contra Irán en junio, es uno de los 19 países que ya poseen o tienen acuerdos para adquirir estas aeronaves.
Desde que el primer F-35 salió de la línea de producción en Fort Worth, Texas, hace casi dos décadas, se han fabricado más de 1,200 unidades. Lockheed Martin, el contratista principal, asegura que el programa genera cerca de 300,000 empleos en su cadena de suministro en 49 estados y Puerto Rico. Los aviones sirven en la Fuerza Aérea, la Marina y la Infantería de Marina de EE.UU.
El F-35 ha sido utilizado en conflictos por varias naciones: los Marines estadounidenses lo desplegaron en Afganistán y los italianos participaron en misiones de la OTAN sobre Estonia. Sin embargo, ha sido criticado por su complejidad y por los costos. Cada unidad costaba hasta 77 millones de dólares en 2023, según el Servicio de Investigación del Congreso.
Aunque el Pentágono reconoce su potencia, informes previos indicaron que hackers chinos accedieron a información sobre el programa hace más de una década. Bradley Bowman, del Centro de Poder Militar y Político de la Fundación para la Defensa de las Democracias, aseguró que el F-35 “es el avión de combate más avanzado de Estados Unidos” y que sus constantes actualizaciones mitigan cualquier riesgo de espionaje.
El avión, diseñado en los años noventa para sustituir modelos como el F-16, combina capacidades furtivas con sensores y radares avanzados. “Si no pueden verlo, no pueden matarlo”, dijo Bowman al destacar su tecnología para evitar detección y coordinar acciones con aliados durante el combate.
Sin embargo, los sobrecostes y retrasos persisten. Según la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno, mantener y modernizar los 2,470 aviones previstos durante 77 años podría costar más de 2 billones de dólares. En 2024, Lockheed entregó 110 aparatos con un retraso promedio de 238 días. Además, solo 55% de los cazas estaban listos para operar, debido a fallas de mantenimiento y demoras en el suministro.
Dan Grazier, investigador del Centro Stimson, consideró el programa un fracaso. Argumentó que el revestimiento furtivo requiere mantenimiento costoso y que algunos sistemas de cámaras han tenido problemas. “No importa cuán transformador sea un avión si no se puede confiar en él”, dijo, calificándolo de caro y menos eficiente que modelos anteriores.
Lockheed Martin respondió que el F-35 “es la piedra angular del espacio de combate de 20 naciones aliadas, probado en combate y esencial para la seguridad global”, con más de un millón de horas de vuelo acumuladas.
La venta de estos aviones a Arabia Saudí refuerza la relación bilateral de defensa, pero también profundiza el debate sobre la seguridad tecnológica y el equilibrio militar en Medio Oriente.




