La Administración Federal de Aviación (FAA, en inglés) anunció el viernes que reducirá a la mitad los recortes de vuelos exigidos a las aerolíneas en 40 de los aeropuertos más transitados de Estados Unidos. La medida busca aliviar el impacto del cierre gubernamental más prolongado en la historia del país, que concluyó esta semana.
La agencia indicó que, a partir del sábado, las aerolíneas deberán cancelar solo el 3% de sus vuelos, en lugar del 6% impuesto previamente. El pasado domingo, las cancelaciones alcanzaron un máximo de casi 3,000 vuelos —alrededor del 10% del total nacional— debido a la combinación de la orden de la FAA, la escasez de controladores aéreos y las condiciones climáticas adversas.
De acuerdo con el portal FlightAware, para el viernes por la tarde se proyectaban solo 159 cancelaciones para el sábado, lo que representa una notable mejora. La FAA y el Departamento de Transporte afirmaron que el ajuste responde a una mejoría en los niveles de personal tras el fin del cierre de 43 días, y que continuarán monitoreando la situación durante el fin de semana para determinar si se pueden reanudar las operaciones normales.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, reiteró que los indicadores de seguridad deben mejorar antes de levantar completamente la orden. El funcionario mencionó reportes de aviones que volaban muy cerca entre sí, incidentes en pistas y preocupaciones de pilotos durante el cierre como razones para mantener las precauciones.
La orden de recorte, vigente desde el 7 de noviembre, afectó miles de vuelos. Según la FAA, fue una medida necesaria para reducir la presión sobre el sistema aéreo ante las crecientes ausencias de controladores, muchos de los cuales trabajaron sin cobrar durante casi mes y medio. Al principio las reducciones fueron del 4% y luego del 6%; se consideró elevarlas al 10%, pero la agencia dio marcha atrás al notar una mejora en la asistencia del personal tras los avances en el Congreso hacia un acuerdo.
El sector aéreo aún enfrenta desafíos logísticos: aviones fuera de posición, rutas alteradas y escasez de trabajadores. Airlines for America, el principal grupo de aerolíneas del país, advirtió que los efectos podrían extenderse algunos días. Sin embargo, los ejecutivos confían en que el tráfico aéreo se normalice antes del Día de Acción de Gracias, una de las fechas más concurridas del año.
El cierre también acentuó un problema de larga data: la falta de controladores de tráfico aéreo. Duffy informó que, hacia el final del cierre, entre 15 y 20 profesionales se jubilaban cada día, mientras algunos más jóvenes abandonaban la carrera ante la incertidumbre laboral y la presión económica.




