La Administración del presidente estadounidense Donald Trump presentó una propuesta para revocar los límites establecidos durante el mandato de Joe Biden sobre cuatro sustancias químicas contaminantes en el agua potable de Estados Unidos. La medida fue adelantada este lunes por la Agencia de Protección Ambiental (EPA).
La iniciativa eliminaría las alertas sobre cuatro compuestos de difícil degradación que se encuentran en artículos de uso común como sartenes, empaques de comida y productos cosméticos, además de residuos industriales vertidos al ambiente. Según la EPA, los químicos en cuestión son el ácido perfluorononanoico, el ácido perfluorobutanosulfónico, el sulfonato de perfluorohexano y GenX, todos pertenecientes a la familia de sustancias PFAS, conocidas como “químicos eternos” por su persistencia en el medioambiente.
Estos compuestos no tienen una “dosis tóxica” única definida, pero se evalúan en concentraciones extremadamente bajas —medidas en partes por billón— debido a su capacidad de acumularse en el organismo con el tiempo. Los límites actuales fueron fijados por el gobierno de Biden en 2024, ante la evidencia de que podían representar un riesgo para la salud pública.
La Organización Mundial de la Salud recomendó en 2017 que las concentraciones de estos contaminantes en el agua potable se mantuvieran “tan bajas como sea razonablemente posible”.
De acuerdo con la propuesta, una vez publicada oficialmente en el Registro Federal, se abrirá un periodo de 60 días para recibir comentarios públicos, y se llevará a cabo una audiencia el 7 de julio antes de que la norma se haga definitiva.
El director de la EPA, Lee Zeldin, sostuvo recientemente que las regulaciones primarias de agua potable continuarán vigentes y que la agencia endurecerá medidas contra otros dos compuestos distintos. No obstante, la actual administración ha revisado o debilitado varias reglas ambientales aprobadas durante la era Biden, particularmente en estándares de agua y controles industriales, beneficiando a sectores como el petrolero, minero y ganadero.
Estudios previos de la propia EPA estiman que decenas de millones de personas han estado expuestas a sustancias tóxicas en el agua potable, con presencia detectada en miles de sistemas de abastecimiento, principalmente cerca de zonas industriales y bases militares.




