El gobierno de Venezuela confirmó este sábado la extradición de Alex Saab, considerado uno de los hombres más cercanos a Nicolás Maduro, para que enfrente un proceso judicial en Estados Unidos. La medida ocurre menos de tres años después de que el empresario colombiano fuera indultado por el presidente Joe Biden como parte de un intercambio de prisioneros.
La decisión representa un fuerte revés para Saab, a quien Maduro defendió fervientemente tras su arresto internacional en 2020. Con 54 años, Saab fue señalado durante años por funcionarios estadounidenses como el “hombre de la bolsa” del mandatario venezolano. Ahora, podría convertirse en testigo contra su antiguo aliado, que aguarda juicio en Manhattan por cargos relacionados con narcotráfico, luego de ser capturado durante una operación militar de Estados Unidos en enero.
En un comunicado, la autoridad migratoria venezolana no especificó el destino final de Saab, pero indicó que la extradición respondió a múltiples investigaciones penales abiertas en territorio estadounidense. El texto lo identificó únicamente como “ciudadano colombiano”, en aparente referencia a la ley venezolana que prohíbe la extradición de sus nacionales. Anteriormente, Maduro y la presidenta en funciones Delcy Rodríguez afirmaron que Saab era diplomático venezolano y que había sido detenido ilegalmente mientras viajaba a Irán en una misión humanitaria.
Según Associated Press, fiscales federales de Estados Unidos investigan desde hace meses a Saab por su presunta participación en una red de sobornos vinculada a contratos del gobierno venezolano para importar alimentos. Esa pesquisa deriva de una acusación presentada en 2021 por el Departamento de Justicia contra Álvaro Pulido, socio de Saab, relacionada con el programa CLAP, creado para suministrar víveres básicos a la población más vulnerable en medio de la crisis económica.
Las investigaciones apuntan a que Saab habría acumulado una fortuna mediante contratos con el gobierno de Maduro. Sin embargo, tras la destitución del mandatario y la llegada al poder de Delcy Rodríguez el 3 de enero, el empresario perdió su influencia, fue removido de su cargo y marginado como intermediario ante inversionistas extranjeros. En los últimos meses se habían difundido versiones contradictorias sobre su situación, entre arresto domiciliario y reclusión.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos no ofreció comentarios inmediatos sobre el caso.




