Luis Meléndez Pagán y Suhely Rivera Guzmán, padre y madrastra de una adolescente de 17 años que denunció haber sufrido maltrato y cautiverio en Toa Baja, fueron sentenciados a participar en un programa de desvío por al menos un año.
La Oficina de Prensa de la Administración de los Tribunales (OAT) confirmó la decisión del juez Elmer Rodríguez Díaz, del Centro Judicial de Bayamón, tomada durante una vista celebrada la mañana del martes.
El programa de desvío, autorizado por la Ley 57-2023 para la Prevención del Maltrato de Menores, permite que los acusados eviten la cárcel si cumplen con una serie de condiciones. Una vez completado el proceso, el caso puede ser archivado.
Esta vista ocurrió poco más de un mes después de que Meléndez Pagán, Rivera Guzmán y las tres hermanastras de la menor —Sheilyann Carmona Rivera, Richeily Carmona Rivera y Roselyn Carmona Rivera— se declararan culpables ante el Tribunal de Bayamón. El cambio de alegación se formalizó el 1 de abril, tras un acuerdo con el Ministerio Público. Como parte del convenio, se archivaron los cargos por restricción a la libertad y se mantuvieron los de maltrato de menores.
Los fiscales Gabriel Redondo y Gretchen Carmona radicaron 15 cargos en enero. Durante la vista de Regla 6 se presentaron dos declaraciones juradas y testificó la agente investigadora, Bernice Acevedo.
El caso salió a la luz el 28 de enero, cuando la menor llegó a una farmacia frente a la urbanización Las Colinas, en Toa Baja, y pidió ayuda. Una persona alertó al Sistema de Emergencias 9-1-1, lo que permitió que agentes del Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de Bayamón intervinieran.
“Al presentarse la patrulla, esta manifiesta que estaba siendo víctima de maltrato; se inicia el protocolo y es llevada a recibir atención médica”, informó el capitán Raúl Negrón, director del CIC de Bayamón.
Las autoridades obtuvieron una orden de registro y allanamiento para inspeccionar la residencia donde presuntamente ocurrieron los hechos. La evidencia ocupada fue enviada al Instituto de Ciencias Forenses para análisis.
El testimonio de la menor describe que era mantenida encerrada en una habitación y obligada a usar recipientes como baño. Según alegó, solo se le permitía bañarse una vez por semana y su alimentación era limitada.




