Washington — Un magistrado federal exigió explicaciones a un funcionario de la cárcel de la capital sobre por qué Cole Tomas Allen, acusado de intentar irrumpir en la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca y de intentar asesinar al presidente Donald Trump, fue puesto bajo una estricta vigilancia suicida tras su arresto.
Las autoridades penitenciarias de Washington, D.C., retiraron la designación de “estado suicida” a Allen luego de que sus abogados denunciaran que fue recluido innecesariamente en una celda acolchada, con luces encendidas las 24 horas, sometido a registros repetidos al desnudo y a ataduras fuera de su celda.
Aun así, la juez Zia Faruqui expresó preocupación porque el acusado podría haber sido objeto de un trato punitivo que violara su derecho al debido proceso. La magistrada señaló que en la misma cárcel se alojan asesinos convictos y otros acusados de delitos graves sin confinamiento total. “Estar en esa situación puede volver loca a una persona”, afirmó la jueza, quien además pidió disculpas a Allen por sus condiciones de detención.
Esa disculpa generó críticas de la fiscal federal Jeanine Pirro, quien en redes sociales comentó que Faruqui “cree que un acusado armado hasta los dientes y que intenta asesinar al presidente tiene derecho a un trato preferente en su confinamiento”.
Los abogados defensores aseguraron que Allen no mostraba signos de riesgo suicida. Sin embargo, un psiquiatra de la cárcel inicialmente lo evaluó como tal, explicó Tony Towns, consejero general interino del sistema penitenciario de la ciudad.
Tras levantarse las medidas extremas, Allen fue trasladado a custodia protectora. Aun así, el tribunal mantuvo la vista programada por la “grave preocupación” de la jueza sobre el trato recibido por el detenido.
El ataque ocurrió el 25 de abril en el hotel Washington Hilton, donde Allen, de 31 años y originario de Torrance (California), intentó irrumpir armado con pistolas y cuchillos en el evento. Según las autoridades, apuntó a un agente del Servicio Secreto, que respondió con cinco disparos. Aunque resultó herido, Allen no fue alcanzado por las balas. Pirro indicó que uno de los disparos de Allen impactó el chaleco antibalas del agente.
Tras ser detenido, el hombre declaró al FBI que no esperaba sobrevivir al ataque, lo que podría haber justificado la evaluación inicial de riesgo suicida, de acuerdo con la fiscal del Departamento de Justicia Jocelyn Ballantine. Allen enfrenta cargos por intento de asesinato del presidente y por posesión de armas, con posible condena de cadena perpetua.




