Washington — La mayoría conservadora del Tribunal Supremo de Estados Unidos aprobó una decisión 6-3 que elimina un requisito clave de la Ley del Derecho al Voto, permitiendo a los estados mayoritariamente republicanos mayor libertad para redibujar sus distritos electorales. El fallo, emitido el miércoles, anula la obligación de diseñar distritos que den a las minorías la oportunidad de elegir a sus representantes.
El cambio favorece al Partido Republicano en su esfuerzo por ampliar su control sobre la Cámara de Representantes y los congresos estatales, aunque llega tarde para impactar significativamente las elecciones de mitad de mandato. Tras la decisión, los republicanos comenzaron a planificar revisiones de sus mapas en Luisiana, Tennessee y otros estados del sur.
La sentencia llega después de que vencieran los plazos de nominaciones para las primarias, complicando su aplicación inmediata. En Luisiana, el gobernador, el fiscal general y los líderes legislativos se reunieron de emergencia, mientras en otros estados el voto anticipado ya había comenzado.
El presidente Donald Trump celebró la opinión del juez Samuel Alito, a quien elogió por devolver “la Ley del Derecho al Voto a su intención original”. En Georgia, el candidato republicano a gobernador Rick Jackson advirtió que “no hay tiempo que perder”, mientras la senadora Marsha Blackburn pidió ajustar los mapas de Tennessee para reemplazar distritos demócratas por otros “más ganables”.
Los demócratas reaccionaron con alarma. Eric Holder, ex fiscal general y presidente del Comité Nacional Demócrata para la Redistribución de Distritos, acusó al tribunal de John Roberts de “sancionar el gerrymandering racial y partidista”. Analistas como Jonathan Cervas, de la Universidad Carnegie Mellon, consideran que la ley “está esencialmente muerta” como herramienta para proteger el voto de las minorías.
En contraste, líderes republicanos como Adam Kincaid, director del National Republican Redistricting Trust, celebraron el fallo, asegurando que pone fin a un “esfuerzo divisivo e inconstitucional” de la izquierda. Florida es el único estado que podría aprovechar la decisión de inmediato: el gobernador Ron DeSantis convocó una sesión especial para aprobar un nuevo mapa que aumentaría los escaños republicanos.
Expertos advierten que la eliminación del requisito de distritos con mayoría minoritaria transformará la geografía política del país para las próximas elecciones presidenciales. Sin embargo, algunos estados demócratas planean defender esos distritos a nivel local mediante leyes propias o comisiones de redistribución no partidistas.
“Vamos a seguir luchando para que se oiga nuestra voz”, dijo Thomas Johnson, votante negro de Nueva Orleans, preocupado por la posible división de su distrito de mayoría afroamericana. “Eso es todo lo que queremos, que se nos escuche”.




